La República, 19 de octubre de 1984
El uranio en el Perú
El uranio es considerado en el mundo como material estratégico debido a que sirve como materia prima para la elaboración del combustible de los reactores nucleares y de la bomba atómica. El Perú, que está en el inicio de su desarrollo nuclear, cuenta con apreciables reservas de uranio en su territorio. Sin embargo existe un largo trecho tecnológico entre el uranio natural y el combustible propiamente dicho.
El uranio natural está compuesto por 99.3% de uranio con peso atómico 238 y 0.7% de uranio con peso atómico 235. El elemento útil para mencionado combustible es el uranio 235 debido a sus propiedades de fisión que hacen posible la reacción en cadena. Para hacer posible la bomba atómica se requiere por ejemplo 250 Kg. de uranio enriquecido al 20% de uranio 235, mientras que esa masa (llamada masa crítica) disminuye a 17 Kg. cuando se trata de uranio enriquecido al 93%. Los reactores nucleares más potentes del mundo usan uranio enriquecido a más de 90%. El reactor que el Perú está construyendo en Huarangal usará combustible enriquecido al 20% de uranio 235. El enriquecimiento de 20% es el máximo permitido por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a los países que solicitan su asistencia técnica.
Las actividades que conciernen al uranio y la energía nuclear en el Perú son controladas por el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN). El uranio enriquecido que necesitará el IPEN para el funcionamiento del reactor de Huarangal será importado (las técnicas de enriquecimiento de uranio son dominados por pocos países entre los cuales se encuentran los Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia, China, Bélgica, España, Irán y probablemente Argentina), y su uso será controlado por el OIEA el cual presta asistencia técnica al Perú bajo el compromiso que esta sea usada para fines pacíficos.
El proyecto de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) y el OIEA que han prestado asistencia al IPEN para que a partir de 1977 se inicie un proyecto de largo alcance de exploración de uranio en el Perú, han publicado un informe titulado “uranio fuentes, producción y demanda”. Según ese informe, en 1982 se delimitó el distrito uranífero de Macusani, en el departamento de Puno con una extensión de 600 km. cuadrados. En esta región fueron determinadas reservas de 500 toneladas de uranio.
La producción del uranio comprende además de la etapa de prospección de yacimientos, la extracción, la concentración y el refinamiento del mineral para, finalmente, obtener un metal o una sal que se utiliza para la fabricación de los combustibles nucleares. Según el informe PNUD/OIEA el IPEN plantea desarrollar un centro de producción de capacidad desconocida. Dado que el costo de la exploración entre 1977 y 1983 ha sido de 2´075,000 dólares, se requeriría implementar dicho centro para obtener los frutos del esfuerzo realizado.
En otro informe reciente, preparado bajo el auspicio de la Agencia del OCDE (Organismo de Cooperación para el Desarrollo Económico) para la Energía Nuclear y el OIEA, se señala que existen asimismo posibilidades de encontrar entre 6,000 y 1,000 toneladas más de uranio en el territorio peruano. Los descubrimiento han sido producto de numerosas expediciones realizadas desde 1953 en distintas regiones. Para obtener pruebas contundentes de la existencia de esas reservas se requiere implementar un programa adecuado. La misión que preparó el mencionado informe propone un programa de exploración cuya implementación costaría 10 millones de dólares en unos 5 años.
La producción del uranio peruano significaría el ingreso de varios centenares de millones de dólares. La falta de financiamiento tanto para el centro de producción de las 500 toneladas del uranio de Macusani como para la implementación del programa que rendiría las pruebas definitivas de la potencialidad uranífera del país, inquieta a los técnicos y profesionales que laboran en el IPEN, en la medida que su trabajo ha sido determinante en los mencionados descubrimientos y que su concertación significaría un incentivo para seguir trabajando por el futuro nuclear del Perú.
Los técnicos y profesionales del IPEN piensan en el uso del uranio como fuente de recursos económicos para implementar las aplicaciones nucleares pacíficas en los diversos campos de la vida. Trabajan igualmente con el deseo que el Perú obtenga a largo plazo una independencia tecnológica nuclear. Es cierto que las leyes especiales concernientes al uranio son debidas al carácter estratégico señalado al principio de esta nota. Es cierto también que cuando se dominan las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear puede darse un paso relativamente fácil hacia las aplicaciones militares. Hay incluso quienes piensan que la mayoría de los países del Tercer Mundo tienen segundas intenciones cuando aceptan el control del OIEA para recibir la correspondiente asistencia técnica (ver por ejemplo el informe de Martine Bazrere, publicado en la revista La Recherche, de noviembre 1981).
Los técnicos, profesionales y científicos nucleares del Perú tienen confianza en la madurez de la nación respecto al uso de la energía nuclear y están dispuestos a seguir brindando sus esfuerzos por el desarrollo nuclear del Perú. En contraparte se requiere que el gobierno defina su política nuclear y en función de esta, se cote al IPEN de los medios necesarios para que supere la crisis por la que atraviesa “ver crisis del desarrollo nuclear en el Perú” La República del 4 de octubre).