La República, 13 de febrero de 1985
La energía nucleoeléctrica
La energía nucleoeléctrica en los países del Tercer Mundo, tiene aspectos particulares que deben tomarse en cuenta para el estudio de su factibilidad. En los años 70, la participación nuclear en la energía producida era mínima. Se contaba con 3 plantas nucleares que totalizaban 533 Megavatios (MW). En 1975 había 10 plantas que suministraban en total 2,647 MW. A fines de 1981 operaban 20 plantas nucleares totalizando 8,621 MW, mientras que 48 centrales más, que suministrarían 34,646 MW estaban en construcción en 16 países del Tercer Mundo.
Entre las ventajas de la energía nucleoeléctrica se cuenta su bajo riesgo, en comparación con otras fuentes de energía para la producción de electricidad. Para un parque de 100 centrales nucleares, la probabilidad de un accidente que provoque una centena de víctimas es aproximadamente 10,000 veces más baja que la ruptura de una represa con consecuencias similares.
Otra ventaja de la energía nucleoeléctrica es su bajo costo en comparación con las centrales a petróleo y su competitividad respecto a las centrales a carbón. Estas ventajas son importantes en nuestro país, que usa centrales a petróleo, cuyo costo es muy elevado en varias industrias. La energía nucleoeléctrica sería complementaria a las centrales térmicas en la energía de base, mientras que la energía hidroeléctrica atendería, por su maniobrabilidad, las oscilaciones de la demanda que presenta picos a determinadas horas.
Una ventaja no menos importante para países que cuentan con recursos uraníferos, como es el caso del Perú, es que la energía nucleoeléctrica sería un factor de independencia.
Sin embargo, las ventajas arriba señaladas suponen la existencia de una moderna infraestructura industrial, científica y tecnológica. La aplicación adecuada de los principios de salvaguardias requiere de una infraestructura compleja, cuya falta comprometería la seguridad de las centrales nucleares. Para lograr un bajo costo se requiere, igualmente, una correcta programación, selección adecuada de la ubicación de la central y plazos de construcción.
Por otro lado, las centrales nucleares son económicas cuando se toma en cuenta su vida útil. Pero la inversión inicial es muy elevada para nuestros países que tienen que acudir a préstamos internacionales, comprometiendo su independencia.
Dado que las ventajas de la energía nucleoeléctrica
están ligadas al estado de desarrollo del país interesado, la
construcción de nuestra primera central sería en el largo plazo.
Sin embargo, las aplicaciones no energéticas de las técnicas
nucleares, son múltiples, conformando, además, la base del futuro
nuclear coherente e integral para nuestro país.