La república, 15 de febrero de 185
Revolución genética y sociedad
En 178, Patrick Steptoe y Robert Edwards habían hecho posible el nacimiento del primer niño concebido por inseminación artificial. Actualmente existen centenas de niños obtenidos por ese método y por fertilizaciones en “in vitro”.
Esta revolución genética favorece
a personas estériles, pero tambien puede ser aprovechada por personas
fértiles con deseo de tener hijos con donantes determinados, cuyos
espermas se encuentran en bancos especiales.
Además del problema moral que puede suscitarse, por tales prácticas,
existen personas legales nunca antes observados.
Por ejemplo, ¿Cuál es el estatus del niño que vive en
una familia cuyo padre legal social, no es su padre biológico? ¿Podría
ser mantenido en secreto la identidad de su padre natural? ¿Podrá
la sociedad aceptar un niño nacido por inseminación artificial,
como ha aceptado los niños adulterinos o adoptados?
Otro debate es el que concierne a la donación
de un óvulo de una mujer a otra, que corresponde al equivalente femenino
de la donación de esperma. Debe considerarse, además,
la situación de las madres por sustitución, es decir, aquellas
que portan un niño que entregarán enseguida, a una pareja en
la que la mujer es estéril.
El problema psicológico de los niños nacidos por inseminación
artificial es tal vez el más grave. La madre se organiza psicológicamente
durante su embarazo. El niño puede tener dependencias del estado psicológico
de la madre. ¿Que pasa si la portadora de un niño no le importa
la psicología del niño, que más tarde le entregarán
a las personas que le pagaron para tenerlo?
La comisión de los derechos humanos del
consejo de Europa discutirá el 15 de marzo, en Viena, esos y otros
aspectos de esta revolución biológica. Actualmente, los estados
se preocupaban por la falta de reglamentación de los nacimientos producto
de estos progresos de la ciencia.
En un reciente coloquio sobre “genética, procreación y
derecho”, realizado en París, no se ha podido llegar a conclusiones
claras. El presidente de Francia Francois Miterrand , había enviado
un mensaje para solicitar opiniones que permitan iniciar un proceso de reglamentación.
Francois Miterrand había dicho: “Espero mucho de vuestros conocimientos
y experiencias…¿Sobre que principios debemos apoyarnos, cuando
los límites de la vida son transtornados y que se trata de la cuestión
del hombre que nace?
Desde que se domina la reproducción , que se domina la herencia, la
existencia, poco a poco cambia las leyes. La humanidad está en una
de esas épocas en que ella misma debe escoger sus reglas”.
El debate no se limita a países avanzados.
En varios países de América del Sur, ya existen los llamados
niños probeta. En Colombia, por ejemplo, existen 3 niños en
esa situación. Hace algunos días, el presidente Belisario Betancur
ha llamado a un grupo asesor para promover un reglamento para los nacimientos
de la revolución genética. Creemos que el Perú debe ir
preparándose para recibir dicha revolución, anticipándose
para recibir dicha revolución, anticipándose así a los
“escandalos”, por falta de un debate oportuno.