La república, 7 de julio de 1985
Ciencia y conciencia
E1 año 1945 constituye, para la ciencia, un hito
con respecto al cual los científicos tuvieron que tomar
posición algunos dentro de su conciencia y otros públicamente.
En efecto, hace cuarenta años los científicos del laboratorio
de Los Alamos estaban febrilmente preparando el arma nuclear, que destruiría
en algunos segundos las ciudades de Hiroshima Y Nagasaki. El director de dicho
laboratorio, Robert Oppenheimer, sería más tarde considerado
por su país corno riesgo para la seguridad nacional. en Francia, la
otra potencia científica de la época, fundó después
de la guerra la Comisión de Energía Atómica (CEA), nombrando
al físico Frederic Joliot como su primer director. Joliot sería
luego considerado como no apto para séguir a la cabeza de la CEA, debido
a sus ideas políticas. Su esposa Irene Joliot?Curie, con quien Joliot
había descubierto once años atrás la radiactividad artificial
valiéndoles el premio Nobel, sufría en silencio profundos desgarres
interiores al saber que la ciencia nuclear a la que ella había contribuido
con todas sus fuerzas era capaz de destruir en minutos cientos de miles de
hombres.
Frederic e Irene Juliot Curie, fueron los primeros directores del Instituto de Física Nuclear de Orsay. Pocos son los científicos que pueden hablar con conocimiento sobre la crisis de conciencia que atravesaron esos hombres y mujeres en cuyos cerebros habitaba el poder de la ciencia, que puede ser al mismo tiempo benéfico o mortal. El profesor Mare Lefort, alumno y colaborador de Irene Joliot Curie, tenía 25 años cuando Hiroshima desaparecía en cenizas. El profesor Lefort, ex director del Gran Acelerador Nacional de lones Pesados (GANIL), de Caen, sigue de cerca e influye en la ruta de la ciencia a los jóvenes investigadores que se enfrentan con la revolución electr6nica para aplicarla luego en los experi.mentos de la ciencia nuclear. La ruta de la ciencia. ¿Y la ruta de la conciencia? Me acerqué y osé preguntarle. El Prof. Lefort opina lo siguiente sobre esas épocas cruciales:
R. Oppenheirner fue presidente de la Comisión de Energía atómica (CEA) de EE.UU. de 1946 a 1952. El contribuyó bastante en la concepción de las armas nucleares de su país, y a partir del año 1950 tuvo un drama de conciencia ante la aterradora potencia de esas armas. Fue acusado por una comisión célebre en esa época (Mac Carthy) de actividades antiamericanas, porque había manifestado públicamente sus escrúpulos y angustias. El renunció a la CEA en 1952. Las separaciones de Joliot y Oppenheimer aunque similares alrededor de 1950, son debido a causas profundas diferentes. F. Joliot fue director de la CEA entre 1946 y 1950. Miembro del Partido Comunista, fue también presidente de los Partidarios de la
Paz y uno de los principales iniciadores del Llamado de Estocolmo (Llamado contra las armas nucleares que obtuvo 275 millones de firmas, organizado en 1950 por el Movimiento de Partidarios de la Paz). El estaba convencido que la URSS era un país pacífico y que EE.UU. preparaba la guerra. Su posición era sobre todo política. En 1950, después que salieron los ministros comunistas del Gobierno Joliot fue reemplazado en la CEA por su pertenencia a un partido que apoyaba incondicionalmente a la URWS.
F. Joliot prosigue el Prof. Lefort llegó a ser director del Instituto de Física Nuclear de París?Orsay y quedó como un miembro influyente y reconocido del Partido Cornunista Francés. R. Oppenheimer quedó corno una persona atormentada abatida por las preguntas sin respuesta que se formuló y no fue miembro de ningun movimiento político.
Ante la pregunta sobre la época actual, el Prof. Lefort responde: La situación en 1985 presenta semejanzas y diferencias con respecto a la época anteriormente descrita. Ya no hay personalidades tan célebres e influyentes como F. Joliot y R. Oppenheimer. El peso de la responsabilidad está diluido en una comunidad más vasta. Los físicos nucleares ya no se sienten los únicos responsables de la desviación de los descubrimientos científicos hacia fines militares. En efecto los proyectos "Guerra de las galaxias" en EE.UU.o "Eureka" en Europa, necesitan de rayos laser de potencia de informática, de haces de partículas de técnicas espaciales mucho más que de las energías ternionucleares, convertidas desafortunadaniente en objetos "de rutina". Sin embargo la situación es igualmente angustiante puesto que el dilema perilianece: combatir la explotación demente de los descubrimiertos y de la potencia tecnológica en provecho de las armas guerreras, lo que también significaría apoyar a la URSS cuyas intenciones agresivas son más evidentes que n 1950, pero que sostiene los movimientos pacifistas antiamericanos o anti OTAN, preparando al mismo tiempo nuevos misiles y nuevos desarrollos nucleares.
Creo que las declaraciones del Prof. Lefort reflejan el
tipo de dilema que viven los científicos. Cuando los observo en sus
experimentos que apasioriada y febrilmente realizan, algunas veces sin dormir
durante días y noches. Me pregunto si antes que prestigio, carrera
o amor por la ciencia, en el cerebro de cada científico vive
la esperanza de paz. Es allí donde nace la necesidad de una ciencia
con conciencia.
Einstein, diría algo al respecto: “Jamás hagas algo contra
tu conciencia aunque sea el estado quien te lo pida”.