La república, 23 de julio de 1985

Defensa de Sudamérica


Entre 1932 y 1935, hace medio siglo, se desarrolló una guerra fratricida entre Bolivia y Paraguay. Los soldados, en su mayoría de descendencia indígena, se enfrentaban bajo las direcciones del ex miembro del ejercito prusiano, Hans Kundt, (por Bolivia), y del oficial de origen vasco, José Félix Estigarribia (por Paraguay). Los países en guerra se disputaban la región del Chaco, en la cual la compañía norteamericana ?Standard Oil? y la compañía anglo ? holandesa - Royal Dutch Shell? se enfrentaban por obtener la mayor cantidad de yacimientos de petróleo (la primera en Bolivia y la segunda en Paraguay). 65,000 bolivianos y 35,000 paraguayos murieros en la guerra que se convertiría en las más ??sangrienta del siglo.

Los países que llenan sus arcas con la venta de armas, son los únicos ganadores de las guerras como la que se ensangrentó Sudamérica. Estados Unidos es el más grande vendedor de armas, con 4,680 millones de dólares en 1984 (ala tasa 197 5) seguido por la Unión Soviética, con 2.5301 millones de dólares. Francia, con 1,240 millones de dólares, es el tercer vendedor de armas en el ?mundo, pasando al primer lugar por habitante.

Precisamente, como se sabe, a Francia le vamos a comprar 26 aviones Mirage
2000, que nos costarán entre 300 y 350 millones de dólares. Este gasto, se anuncia cuando estamos con 430 millones de dólares de retraso en el pago de nuestra
deuda externa, que se eleva a 13,500 millones de dólares. ¿Cuántos vasos de leche, cuántos hospitales, cuántas escuelas dejarán de entregarse a nuestros hijos?

De ninguna manera deben interpretarse estas comparaciones como una crítica unidireccional hacia nuestro gobierno. Es en todo caso un llamado o una alerta a los gobiernos sudamericanos para que cesen esta carrera hacia la pobreza y el retraso. Esto sólo se puede lograr con tratados regionales, en los que instituyan verdaderos métodos para evitar la desconfianza entre nuestros países.

La presión del FMI que conlleva la estrangulación de nuestra economía; la terrible pobreza que condena a millones de niños a la desnutrición, comprometiendo el potencial humano que debe enfrentarse con las ruinas que estamos dejándole como países; la corrupción; el terrible desequilibrio social, que es el mejor aliado de senderísmo y otros movimientos similares en Sudamérica.

¿Cuánto no se ha hablado de la concertación de nuestros países para enfrentarse a problemas comunes? Ya es hora que éstas dejen de ser palabras que se lleva el viento, ya es hora que dejen de ser declaraciones líricas como las que se escuchan en las conversaciones de Ginebra entre las potencias nucleares. Hay que empezar la negociación de tratados regionales de ' 'desarme" lo más rápidamente posible. De eso depende en gran parte el destino. de nuestras naciones que, con el tiempo, parece que lo único que tendrán para defender será la supervivencia.