La República, 30 de agosto de 1985
Eureka:
Unidad o decadencia
A pesar de su potencialidad científico, Europa está sufriendo un retraso tecnológico respecto a Japón y EE.UU. La razón de dicho retraso se debe, según los expertos franceses a la descoordinación de los esfuerzos científico-tecnológicos de los países europeos y a la falta de un mercado interno europeo.
Así parece haberlo comprendido el Presidente de Francia, Francois Mitterrand, quien ha desplegado un gran esfuerzo diplomático para convencer a los países europeos sobre la importancia del Proyecto Eureka de Cooperación Tecnológica.
Durante la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores y ministros de Tecnología europeos (17 de julio) el Presidente Mitterrand mostró la importancia que presta al Proyecto Eureka anunciando que Francia acordará 1000 millones de francos para el presupuesto 1986 se dicho proyecto. Hans Genscher, ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, manifestó que Europa tiene la capacidad científica necesaria, lo que falta es la conciencia de sus posibilidades y fuerza, así como la decisión para encauzarlas. El Reino Unido, en un documento al respecto, afirma que Eureka tiene por objetivo el aprovechamiento del indiscutible potencial europeo en ideas para hacer frente al reto tecnológico de EE.UU. y Japón. En el documento final de la reunión de los ministros se reconoce la importancia de que Europa una su energía y sus competencias en el dominio de las tecnologías avanzadas.
Aunque el Proyecto Eureka ha recibido un gran impulso en la reunión del 17 de julio, quedan incertidumbres respecto a su carácter civil o militar, su relación con el proyecto norteamericano Guerra de las Galaxias, así como al procedimiento para ponerlo en práctica. Estos puntos serán tratados por los representantes de los países europeos en el proyecto, dentro de dos meses en Bonn.
La estrategia de desarrollo de los países modernos se basa en la investigación científico - tecnológica. Las grandes inversiones necesarias para que dicha investigación sea competitiva requieren de la coordinación de esfuerzos de las potencias medianas. El resultado de dicha coordinación ha sido ilustrado, en Europa, por éxito del avión de transportes Airbus, el cohete Ariane, el Centro Europeo de Investigación Nuclear, entre otros.
La encarnizada competencia tecnológica, que se
desarrolla entre los países industrializados, no da lugar a esfuerzos
solitarios. Aunque la coordinación siempre se ha enfrentado con serios
problemas, la necesidad de supervivencia como potencia o la necesidad de supervivencia
simple en el caso de países dominados, puede obligar a su concreción.
En los países de Sudamérica hemos escuchado en numerosas oportunidades
discursos en pro de la unidad bolivariana. En la práctica, sin embargo,
no lo hemos logrado. Incluso a nivel nacional realizamos esfuerzos individuales
o institucionales en completa descoordinación (salvos contados casos).
Cambiar de actitud no es fácil pero la situación económica
de nuestros países debe obligarnos a la coordinación. Mientras
que los países grandes se unen, ¿qué nos queda?.