La república, 5 de octubre de 1985

Nuclear: una decisión consecuente

L as dos superpotencias nucleares amenazan con militarizar el espacio. El presidente norteamericano afirma estar decidido a llevar a cabo su programa de investigación “guerra de las galaxias” mientras que el ministro soviético de Asuntos Exteriores responde: “el poder económico del Estado soviético y su potencial científico y tecnológico son suficientes para no dejar ninguna duda de la capacidad y determinación de nuestro pueblo de enfrentarse al nuevo reto" de la militarización del espacio.

Esta última declaración se hizo durante la 4ta. Asamblea General de las NN.UU.
Una semana atrás, las dos superpotencias e Inglaterra, en ocasión de la 3ra reunión de la revisión del Tratado de No Proración (TNP), reconocieron que el articulo sexto de dicho tratado no había sido satisfecho. El mencionado artículo demanda que las superpotencias nucleares realicen esfuerzos por el desarrollo nuclear en lugar de aumentar en número y sofisticación los elementos de los arsenales con que cuentan. En la declaración final de la 3a reunión aprobada por consenso, se pide a las superpotencias de “hacer mayores esfuerzos para tomar medidas efectivas contra la carrera armamentista".

Los países del Tercer Mundo no son ajenos a las, tensiones creadas por la. carrera armamentista nuclear. Lo menos que se puede decir es que se duda de los
verdaderos objetivos de sus instalaciones
nucleares sobre todo cuando algunas de estas están administradas o dirigidas por
militares. La duda convierte a dichas instalaciones en blancos militares. En la 3ra
reunión de revisión del TNP, se condenó el ataque de Israel a un reactor nuclear
de Irak Al mismo tiempo, Irak e Irán se acusaron mutuamente de querer atacar las instalaciones nucleares del adversario.

En ese ambiente de "permanente seguridad y permanente terrorismo"
que ha significado la "paz nuclear" es que las palabras de Alan García, en las NNUU, torna una relevancia particular. Sin embargo, el discurso pacifista del presidente peruano es atenuado por la realidad nuclear de¡ Perú: la
institución rectora de los asuntos nucleares de nuestro país, Instituto Peruano
de Energía Nuclear (IPEN), está dirigida por militares.
La Asociación de Profesionales Nucleares (APN) y el Sindicato de Empleados del IPEN vienen reclamando la restructuraci6n de esta institución, desde setiembre del año pasado. La respuesta: diversas formas de represión, incluyendo
la del despido de profesionales y técnicos nucleares.

Las numerosas aplicaciones pacificas que se realizan en el IPEN y la voluntad pacifista del Presidente Alan García están en flagrante contradicción con la realidad de esa institución. Nadie podría justificar razonablemente la evidente militarización del IPEN sin crear sospechas. La consecuencia que ha mostrado el gobierno en los diferentes aspectos de su política nos hace creer que la decisión sobre la problemática del IPEN será en el sentido del discurso del presidente peruano. ¿Sólo nos queda esperar?.