La república, 21 de octubre de 1985
Armonía catastrófica
El catastrófico terremoto de México ha atraído la atención del mundo tanto por sus consecuencias humanas y económicas como por la necesidad de estudiar el fenómeno del terremoto mismo, para medidas que limiten sus destructivos
El gobierno japonés envió a México
un equipo de técnicos Pan estudiar diferentes aspectos relacionados
con el sismo. La Primera conclusión, de dicho equipo, es que la destrucción
de los edificios se debió a que éstos no fueron construidos
que acuerdo con las regulaciones mexicanas. Japón debido a la conocida
naturaleza sísmica de su suelo vigila meticulosamente las características
antisísmicas de las construcciones. Además, Japón modifica
las regulaciones existentes a partir de experiencias nuevas
Los arquitectos deben someter sus planos al estudio de los especialistas de
las municipalidades.
Los edificios más altos de 60 metros son estudiados con mayor detalle.
Los arquitectos deben en este caso, realizar simulaciones en computador, para
probar las estructuras y luego someter sus cálculos a la verificación
del ministerio respectivo.
Pero regresemos a México. Tal parece que el sismo de México tuvo un aspecto no considerado en las regulaciones clásicas: la frecuencia de resonancia de las construcciones. La frecuencia de oscilación natural de las construcciones destruidas fue la misma que la frecuencia de oscilación del suelo donde estaban situadas.
El resultado fue la amplificación de su movimiento, en cinco veces lo normal Lo que se nota además es que tanto los edificios nuevos como los antiguos cayeron indistintamente. Inconcluso, se observa que varias construcciones con materiales pobres han permanecido intactas, Esto se debe a que la frecuencia natural de las construcciones, con materiales pobres, no son necesariamente las mismas que la del suelo. La frecuencia natural del suelo y las construcciones destruidas fueron de un ciclo cada 2 segundos.
Los efectos de una fuerza oscilante - corno es el caso del terremoto - son amplificados en forma extrema cuando su oscilación tiene una frecuencia que coincide con la frecuencia de resonancia del objeto al que se alinea. Ejemplos hay muchos, uno de los más extraordinarios es la destrucción de un gran puente en el momento de su inauguración, debido a que el viento lo hizo oscilar con su frecuencia de resonancia. Se dice que la voz de un cantante puede destruir una copa si la frecuencia natural de dicha copa coincide con la voz del cantante.
Las regulaciones mexicanas de construcción no tomaban en cuenta este aspecto de los sismos. Para evitar que ocurran fenómenos parecidos, debe cuidarse que las frecuencias naturales de las construcciones sean diferentes de las del suelo. Esto debería tomarse en cuenta en el Perú, recordando que, desafortunadamente, existen armonías que pueden ser catastróficas.