La república, 23 de octubre de 1985

Universidad caricaturizada

La universidad peruana lucha tenazmente por obtener los medios que le permita cumplir con sus objetivos al servicio del país. Para ello, se esfuerza por lograr apoyo de instituciones nacionales e internacionales. Los estudiantes y profesores peruanos, que realizan trabajos de investigación o estudios de postgrado en el extranjero, se convierten en embajadores de la universidad. Es en base a su desempeño que se abrirán las posibilidades de colaboración, que permitirá aprovechar la experiencia de instituciones avanzadas, en temas que son de interés para el país.

Los intelectuales peruanos, que son los que dan una imagen de nuestras universidades, deben esforzarse por distorsionarla o caricaturizarla. Por eso es que me ha llamado la atención que el escritor Mario Vargas Llosa, haya otorgado una entrevista (Le point de Paris,29 setiembre lee 1985) en la que desdibuja la universidad que conocemos. Las universidades Latinoamericanas son, según MVL, “lugares donde la violencia ideológica y práctica, reina”. MLV declara que las universidades Latinoamericanas son donde se forman las bandas. “ De allí salen todas las filosofías que justifican la violencia”.

MVL afirma además que “la clase intelectual latinoamericana es además subdesarrollada”, sintiéndose desanimado cuando se encuentra frente a esta. La razón por tal calificación es que “no se siente afectada por los eventos de Afganistán” y en su seno “no se debilita la imagen de la unión Soviética y del comunismo”. Se necesitaría según MVL, un líder carismático y pragmático tan evidente para “atraer a esa clase limitada” pero además sea como una Tatcher que ose atacar el problema, considerando que la libertad es la mejor solución, “incluso en el nivel económico”.

Gabriel García Márquez suele decir que no se necesita gran imaginación para escribir en América Latina, sino un gran poder de observación. Sin embargo la universidad y los intelectuales de MVL son producto de una gran imaginación caricatural. Parece que el autor no mide las consecuencias que trae la difusión d caricaturas, que en una clase intelectual no informada puede tomarlas por reales.