La República, 30 de octubre de 1985

Ciencia, industria y el Premio Nóbel

El premio Nóbel de Física 1985, ha sido otorgado a Klaus von Klitzing, por el descubrimiento del efecto de Hall cuántico. Este descubrimiento no sólo tiene un alto valor científico, sino que pone en evidencia la estrecha relación entre la ciencia y la industria.

Veamos de lo que trata el descubrimiento. Supongamos que una corriente eléctrica fluye a lo largo de una superficie rectangular. Coloquemos dos imanes con polos opuestos de cada cara de la superficie. El resultado es equivalente a la aplicación de una tensión eléctrica (como la que se obtiene con los dos polos de una pila) entre los dos costados de la superficie. Esta es la descripción esquemática del efecto may, descubierto a principios de este siglo. Klitzing ha mostrado, en 1980, que la mencionada tensión cambia por saltos cuando se varía el número de electrones en la superficie eléctrica.

El descubrimiento de Klitzing – que ha sido posible gracias a tecnologías avanzadas- permitirá la adopción de patrones de mediciones eléctricas muchísimo más precisos que los actuales, y, al mismo tiempo, la medición de una constante universal –llamada constante de estructura fina- fundamental en la ciencia de la materia.

Las investigaciones de Klitzing fueron realizadas en el Laboratorio del Altos Campos Magnéticos del Instituto Max - Planck para el Estudio del Estado Sólido de Grenoble, Francia. Klitzing era entonces investigador del Instituto de Física de la Universidad de Wurzburg, Alemania Federal. Los colaboradores de Klitzing fueron G. Dorda, del Laboratorio de Investigación de la compañía Siemens de Munich y M. Pepper, del Laboratorio Cavendich de Cambridge.

Esto muestra –una vez más- la estrecha colaboración entre los institutos científicos y la industria, tal como lo conciben los países industrializados.

Tal colaboración se debe a la complejidad y costo de las investigaciones de punta, pero sobre todo al interés de la industria de seguir de cerca las investigaciones, cuyos resultados pueden ser valiosos para su avance. El experimento que dio lugar el descubrimiento de Klitzing no es tan sencillo como lo hemos descrito arriba. Las mediciones se han llevado a cabo a la temperatura de 271 grados centígrados bajo cero. Se han utilizado electroimanes tan potentes que era necesario trabajar de noche para evitar perturbaciones. La superficie eléctrica ha sido obtenida gracias a los transistores MOSFET, construidos gracias al rápido avance de la industria electrónica, basada en la física del estado sólido.

Finalmente, debe notarse que los transistores, que han invadido la vida cotidiana, sigue presentado nuevas incógnitas respecto a su naturaleza. Esto se opone al tan difundido prejuicio de que los países desarrollados han investigado casi todo, y no nos queda más que aplicar lo que ellos han descubierto o pueda aún descubrir.