La República, 06 de enero de 1986.
Naturaleza: cambio constante
Cuando uno observa los objetos que nos rodean, se puede dar cuenta que estos envejecen y con el tiempo caen en el colapso que, en el caso de los seres viviente, llamamos muerte, pero la muerte no significa la desaparición de los componentes que dieron lugar a la vida. Esto abandonan la vieja estructura y toman otras formas de existencia. Todo se transforma nada se destruye, es el principio que rige en la naturaleza. La transformación constante parece ser vital para los elementos de la naturaleza. De acuerdo a la velocidad del cambio y a la escala que se tome podemos considerarlo como lento o violento.
Tomemos un ejemplo actual, el cometa Halley. El cometa Halley tiene una órbita elíptica alrededor del Sol, con un período de 76 años. ¿Significa eso qué ese cometa pasará cada 76 años eternamente? No cada vez que el cometa pasa por la región solar pierde masa. Esto se debe a que el Sol calienta la superficie del cometa produciendo la volatización de sus componentes superficiales. Los gases que escapan del núcleo llevan consigo sólidos pulverizados. Esta continua erosión del cometa será la causa de su desaparición.
Se ha calculado se ha calculado que el cometa Halley aparecerá unas 40 veces más, antes de ser completamente imperceptible. Este cambio es imperceptible en la escala de la vida humana.
La Tierra misma se encuentra en constante cambio: los fenómenos naturales que producen catástrofes humanas son las expresiones de un rechazo a los estáticos.
Pero la inestabilidad se manifiesta incluso a nivel ultramicroscópico, en los elementos fundamentales de la naturaleza. Los átomos se desintegran espontáneamente, emiten partículas o rayos energéticos, cambiado su forma y las características que los identificaban en forma espontánea, se produce la fisión nuclear –uno de los fenómenos más espectaculares por la energía que libera.
Los elementos fundamentales de la vida no escapan a esta ley de constante transformación. El ADN, elemento que guarda la información que programará las características del ser al que dará origen sufre también transformaciones que producirán la llamada mutación espontánea.
Las causas de esas transformaciones se encuentran en la naturaleza misma del elemento transformado y en las condiciones que lo rodean. Lo que el Hombre hace es tratar de crear artificialmente las condiciones externas para provocar las transformaciones que permitan comprenderla. Con ese objetivo se han construido muchas instalaciones científicas, donde se produce una variada gama de fenómenos: desde la fisión nuclear hasta las mutaciones genéticas inducidas.
La curiosidad del hombre lo ha inducido a buscar algún sentido a las leyes de la Naturaleza. Se ha encontrF0000" face="Arial Black">