La república, 23 de enero de 1986.
Invierno nuclear en Hemisferio Sur
Las investigaciones de diferentes equipos científicos han demostrado las terribles consecuencias de una guerra nuclear. La más desoladora, y que incumbe a los Países del Hemisferio sur, es el llamado invierno nuclear: el humo a Partir fuego producido por las explosiones nucleares se elevará hasta la troposfera, el Sol será opacado, la superficie terrestre será enfriada la fotosíntesis sufrirá una interrupción en muchos lugares y los seres vivientes morirán.
Este cuadro apocalíptico no reservado a les Países implicados directamente en la guerra ?las Potencias nucleares del Hemisferio Norte ? sino que alcanzará a los países ajenos al posible conflicto. El comité Científico sobre Problemas de Medio Ambiente nombrado por el Consejo Internacional de Organizaciones Científicas, para estudiar las consecuencias de una eventual guerra nuclear, sostiene que el humo causado por una guerra ?nuclear, en el Hemisferio Norte se esparcirá hacia el Hemisferio Sur. Este Proceso puede ser más o menos rápido, dependiendo de las condiciones estacionales.
Es claro, entonces, que los países no nucleares serán afectados por la guerra nuclear entre las superpotencias. Esta conclusión tiene consecuencias diplomáticas evidentes. El propio líder de una de las dos superpotencias, Mijail Gorbachov, haciendo referencia al escritor francés Sain, Exupéry, reconoce que “todos somos Pasajeros barco que es la Tierra”, añadiendo luego que “en el siglo nuclear y espacial una responsabilidad infinitamente más grande que en el pasado incumbe a los navegantes de ese barco, a aquellos a quienes se ve confiar la tarea de dirigir los Estados”. Gorbachov ha reconocido igualmente que la responsabilidad por el esfuerzo por el desarme nuclear corresponde también a otras naciones además de las superpotencias.
Estas declaraciones hechas por Gorbachoy, en ocasión de su visita a Francia, durante la cual ha dado a conocer que la propuesta presentada al Presidente norteamericano Ronald Reagan considera la reducción del 50 por ciento del arsenal nuclear que ambas superpotencias tienen apuntándose mutuamente. Reagan y sus consejeros se muestran, escépticos. Después de haber señalado que la propuesta es un signo positivo, se dice que no es más que un punto de partida para una base para una negociación. En todo caso el presidente Reagan afirma que seguirá su Programa guerra de las galaxias.