La República, 18 de febrero de 1986
La ciencia en el Perú
El año pasado, en ceremonia de conmemoración del fallecimiento del físico peruano José Carlos del Prado –presidida por el rector de la Universidad Nacional de Ingeniería y enaltecida con la presencia del senador de la República Jorge del Prado, padre del recordado físico- tuve el honor de exponer ante la comunidad científica uno de los aspectos de su contribución a la ciencia. Me refiero a la relación que existe entre las fuerzas gravitacional y electromagnética y su consecuencia en la posible tecnología del futuro.
Cuando el hombre parece tener concentrada su atención en el espacio –sea por misiones interplanetarias o por la vista del cometa Halley- cabe recordar que José Carlos del Prado se dedicó al estudio de la fuerza gravitacional, que anima los cuerpos celestes, y su relación con la fuerza electromagnética que hace posible la rotación de los electrones alrededor del núcleo atómico (condición fundamental para la existencia de los elementos químicos). Veamos un poco sobre dichas fuerzas.
Isaac Newton afirmaba, en el siglo XVII, que todo cuerpo libre (sin influencia de ninguna fuerza) no cambia su velocidad ni su dirección. Pequeño detalle: no existe cuerpo libre. Todo se encuentra en los dominios de los campos en los que los cuerpos son sometidos a fuerzas. La existencia de materia implica la existencia de campos. La masa origina el campo gravitacional. El cometa Halley está inverso en el campo gravitacional creado por el Sol y los planteas. Su trayectoria es elíptica, lo que permite verlo pasar periódicamente. Lo mismo pasa con las naves espaciales.
La materia tiene también la propiedad de la carga electrónica, causante del campo eléctrico. El campo magnético, que en el pasado se le creía independiente, no es más que otra manifestación del campo eléctrico creado por las cargas en movimiento. Así nace la denominación de campo electromagnético. El indicio que permitió unificar los campos electrónico y magnético fue la similitud de las ecuaciones a la que obedece. La armonía y hasta la estética matemática sugerían dicha unificación José Carlos del Prado estudió las ecuaciones relacionadas con el campo gravitacional y electromagnético, basándose en los últimos trabajos de Albert Einstein. Demostró que puede existir interferencia entre dichos campos. De nuestras numerosas conversaciones (dirigió mi trabajo de tesis de Magíster) puede percibir la trascendencia de su contribución. ¿Qué pasaría si se lograría contrarrestar la fuerza gravitacional por intermedios de campos electromagnéticos? Esto significaría un gran paso del hombre al espacio lejano. Por ahora, las naves espaciales deben cargar con enormes cantidades de combustible a fin de producir la reacción necesaria para vencer la gravedad. Tal hecho los convierte en bombas potenciales, cuyas consecuencias han sido dramáticamente demostradas en EE.UU.
José Carlos del Prado miraba como nosotros ahora hacia el espacio. Sólo que en su mente vibraba esa increíble pasión por comprenderlo y por proyectarse hacia el futuro. Nos dejó una herencia inconmensurable. Dejó en la mente de sus alumnos y colegas la sensación que para hacer ciencia se necesita audacia e imaginación y además un estilo de estética y armonía que concuerda con la estructura del medio en que flota los cuerpos celestes y viajan las naves espaciales.