La república, 6 de mayo de 1986.
Inauguración de un elefante blanco.
En nuestro país existe una exagerada inclinación a las inauguraciones. Nos gusta ver nuestro nombre en alguna placa. Eso es legítimo, pero debe hacerse lo necesario para que las obras retribuyan a la Nación los frutos de sus esfuerzos. La necesidad es tanto más grande cuanto más elevado es el costo.
Escuchando las exposiciones del Ing. César Romaní, presidente de la Asociación de Profesionales Nucleares del IPEN, y del Ing. Guillermo Flórez, presidente del IPEN, pude darme cuenta que después de 15 meses de la ya no tan nueva administración, nada o casi nada ha cambiado en cuanto al de que el Centro Nuclear de Investigaciones del Perú (CNIP) se convierta en un elefante blanco más. Más de 100 millones de dólares e invalorables potencialidades humanas están a punto de echarse por la borda de un barco que bien nos puede acercar a otra era, la de la germinación tecnológica.
A pesar que los profesionales han advertido sobre este problema, casi nada se ha hecho para concretizar o iniciar el trabajo para la utilización de los haces de neutrones que nos entregará el reactor RP?10, cuyo costo de funcionamiento es de varios millones de dólares por año. Esta afirmación viene del Ing. César Romaní, quien afirma que la mitad de los profesionales preparados para la explotación del CNIP han partido debido a la situación general del IPEN Actualmente quedan 66 profesionales nucleares, mientras que la plena explotación del reactor necesita profesionales nucleares.
El Ing. Romaní afirmó: "Creemos que ya no es suficiente que, a la pregunta qué se hace sobre los usos del reactor, se dé la limitada y consabida respuesta: “servirá para producir radioisótopos, que a su vez servirán para la medicina, la agricultura, la industria”. La producción de radioisótopos es una más de las tareas que se debe realizar en el reactor. Destinarla sólo a ese fin sería como tener un coche de carreras para ir sólo de compras al mercado".
La experiencia muestra que la implementación de los equipos necesarios para la utilización de los haces de neutrones requiere de 5 años, en lo que se toma en cuenta la preparación de especialistas. Uno de los profesionales que debía haber dedicado a ese desafío partió a prepararse EE.UU. y no regresó. Otro profesional que ha trabajado en esa tarea fue despedido por en protestas contra una realidad que hasta ahora no cambia.
conclusión: los haces de neutrones, que en reactores similares al RP – 10 son lo esencial de las actividades, no tiene un solo profesional como encargado.
El presidente del IPEN afirma que el patrón del IPEN es el gobierno y que está realizando gestiones para que se permita mejorar la situación de los profesionales y técnicos (el profesional con el grado académico más elevado Ph. D., tiene un salario 4500 intis). Además de una mejora de la situación del personal para que no siga renunciando se debe tratar de recuperar a los especialistas que han partido.
Recientemente, el mejor alumno del Magíster de Energía Nuclear (1983) preparado por el IPEN, Ing. Javier Ramos, dejó de su pagado durante 3 meses por lo que partió a trabajar en el proyecto del tren eléctrico. ¡Que despilfarro! Tanto esfuerzo para preparar gente especializada para que termine trabajando en sectores diferentes a su especialidad.
Vemos pues que la "era nuclear del Perú comienza con deficiencias que hacen temer por una gran inversión. Son los profesionales nucleares, por estar más cerca del problema, los más preocupados. Para ellos, la inauguración del CNIP, en esa situación no sería más que una ceremonia en tomo a un lamentable elefante blanco