La República, 10 de mayo de 1986.
El peligro de ser estudiante
Hace poco, una autoridad universitaria debió ir personalmente a la comisaría para pedir que un estudiante pase a la DIRCOTE. El estudiante estaba realizando trabajos de arquitectura y fue “confundido” con subversivo. Arrestado y demandado a identificarse, el estudiante presentó su carné universitario. Este hecho le valió más sospechas para intervenirlo.
Bueno, pero lo que venimos a señalar es casi una desesperante costumbre. Lo que está alcanzando límites inconcebibles es la continua práctica de intimidación que ejerce los soldados de la 18ª División Blindada del Rímac, en contra de los estudiantes de la Universidad Nacional de Ingeniería. El día martes 8 de abril un estudiante que salía de su salón de clases, fue herido de bala por un proyectil procedente de ráfaga de FAL, disparada por un personal militar, que monta guardia en la parte alta del cerro que separa el campus universitario del fuerte Rímac. El rector de la UNI, Dr. José Ignacio López Soria, ha denunciado que no es la primera vez que se atenta con la seguridad del personal que trabaja en ese centro de estudios.
Los sucesos mencionados ocurrieron en los días previos a los espectáculos culturales de la Semana de Integración Latinoamericana (SICLA). No me atrevo a pensar lo que hubiera pasado si esas balas perdidas hubiesen llegado cuando los miles de espectadores se encontraban en la universidad.
Debemos anotar que si los soldados necesitan hacer disparos intimidatorios, la División Blindada debe ser desplazada a lugares deshabitados. En la actualidad los alrededores de la universidad son transitados por grandes cantidades de personas.
Finalmente, hay que decir que la Universidad Nacional de Ingeniería a despertado de su largo letargo para convertirse en un verdadero faro, donde se promueven debates de gran trascendencia y programas de desarrollo científico-tecnológico en acuerdo con su misión. Lejos de hostigarla debe brindársele el merecido y necesario apoyo.