La República, 23 de julio de 1986.
ARGENTINA
Llamado a la integración científica
Entre el 23 de junio y el 4 de julio últimos se ha llevado a cabo, en Argentina, una reunión científica de gran trascendencia para América Latina. Se trató de una reunión sobre Física Nuclear organizada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), de Argentina en la que quedó establecida el considerable avance de ese país y sus posibilidades de convertirse en el centro de gravedad de la investigación nuclear latinoamericana.
EL evento se realizó en el modernísimo y recientemente inaugurado laboratorio TANDAR. Este laboratorio, que cuenta con un acelerador TANDEM, es una muestra del adelanto científico argentino y de la importancia que presta el Estado a las ciencias nucleares.
El TANDAR se levanta en un edificio de 70 metros de altura, en cuya cima se encuentra la sala circular de conferencias, rodeada de vidrios polarizados, desde donde se domina Buenos Aires en toda su plenitud. Aquí se nota esa grandeza que los argentinos gustan imprimir a sus obras. Uno de los responsables del TANDAR afirmaba que esa fabulosa sala de conferencias fue construida para dar ambiente agradable a los científicos visitantes.
A la reunión asistieron científicos con una larga historia y alto prestigio. Vinieron de Berkeley, Washington, Tokio, Munich, Estrasburgo, gracias a la invitación del CNEA y a la gran atracción científica del TANDAR. De América Latina participaron uno de México, uno de Venezuela, uno de Perú, dos de Chile, varios de Brasil, todos conferencistas invitados con el propósito de estrechar las relaciones con la comunidad científica argentina e iniciar un proceso de colaboración en torno al referido laboratorio. El esfuerzo de integración científica cuenta con el apoyo de organismos internacionales.
El liderazgo nuclear argentino se consolida. Después del TANDAR se tiene el proyecto de construir un reactor nuclear de investigación en Córdoba que permitirá realizar aplicaciones complementarias a las que ya existen en Argentina. Ese reactor será similar al reactor RP-10 del Perú. Aquí, me decía el Dr. Mario Mariscotti, director de Investigación y Desarrollo del CNEA se requiere de una colaboración peruano - argentina, aprovechando la experiencia adquirida.
Se trata de una colaboración entre científicos utilizando las instalaciones de ambos países para lograr verdaderos adelantos e innovaciones que los beneficien mutuamente y que alcancen competitividad en el mundo de la ciencia y la tecnología.
Para hacernos una idea del fulgurante progreso de la ciencia nuclear en Argentina, cabe recordar que sus orígenes se encuentran en una oscura historia a fines de los años 40. Como lo cuenta Mariscotti en su libro “El secreto Atómico de la Isla Huemul”, un físico alemán convenció al presidente argentino para construir un laboratorio conducente a la fusión nuclear en la isla del lago Nahuel Huapi –en una región dominada por los araucanos- a unos 1,400 Km. al sur de Buenos Aires. A principios de los 50 una comisión gubernamental descubrió que se trató de una estafa. Ningún laboratorio serio se había construido. Luego se tomó la decisión de fundar el CNEA donde se comenzó a construir verdaderos laboratorios que hoy son de gran valor en el proceso científico tecnológico de Argentina y que abren las puertas a una colaboración regional.