16 Mayo, 2004
Físico nuclear
Articulos

La República, 16 de agosto de 1986.

Medicina
Basurero de medicamentos

La Comunidad Económica Europea (CEE) ha adoptado (12 de junio) un informe en el que se propone una reglamentación sobre la exportación de medicamentos de la CEE. Esa reglamentación “permitiría poner, al menos en parte, término al escándalo de las exportaciones de medicamentos a los países del Tercer Mundo”, afirma Frank Nouchi en un artículo aparecido en el diario parisino Le Monde (30 de julio 1986), titulado “Tercer Mundo, basurero de nuestros medicamentos”.

Es perfectamente conocido que numerosos medicamentos, que no tienen autorización de venta en los países del hemisferio norte, son enviados a los países del Tercer Mundo, que en la mayoría de los casos no tienen una reglamentación adecuada de importación de medicamentos. En un informe titulado “Medicamentos: Feria de Negocios”, realizado por la asociación Freres des Hommes (Hermanos de los Hombres), se presenta un ejemplo que concierne a Lima: “en un estante de una pequeña tienda, una tableta de caramelos contra la diarrea”. “Ninguna advertencia sobre el hecho, se trata de clorafenicol, un antibiótico muy activo pero que tiene efectos secundarios sanguíneos frecuentes. Este medicamento es reservado para enfermedades muy graves en los países productores”.

En América Central, se recomienda mucho la Novalgina contra el resfrío o el cáncer. En los países productores de ese medicamento es prácticamente prohibido porque provoca la desaparición de glóbulos rojos.

Otro triste ejemplo: hasta hace poco, en Filipinas, se podía conseguir fácilmente la Orabolina, un anabolizante, que podía frenar el crecimiento, provocar la masculinización de las niñas y un desarrollo sexual prematuro de los niños. Estos riesgos no eran advertidos a los compradores.

El problema de medicamentos tiene varios años. En 1982, la ONU adoptaba una resolución en la que se precisaba los siguiente: “los productos que han sido prohibidos (...) en un país (...) no deben ser vendidos en el extranjero (...) salvo un pedido explícito formulado por el país importador”. En 1984, la OCDE uniéndose a los esfuerzos de la ONU, añadía que “donde sea posible, los países importadores deben ser informados de las restricciones del país exportador en lo que concierne a los productos en cuestión”.

En el proyecto de resolución presentado a la CEE, por la Sra. Mary Banotti, se tiene el párrafo 5 que tiende a prohibir la exportación de productos prescritos, retirados o sometidos a restricciones particulares en el mercado de la Comunidad o no homologados para ese mercado, a menos que las autoridades del país de importación demanden expresamente ese producto después de haber sido detalladamente informado de los controles que tiene antes de su utilización en Europa.

La falta de recursos económicos de la mayoría de los peruanos los condena a sufrir riesgos de salud. A ello se añade la aplicación de medicamentos baratos pero sumamente peligrosos, cuando no se han realizado los controles suficientes. Aún nos acordamos de las muertes de niños por haber tomado “bolsitas de vida” de dudosa calidad. ¿Existe una reglamentación de importación de medicamentos acorde con la importancia de la salud de los peruanos? Por lo que sucede, no lo parece.