La república, 04 de octubre de 1986.
Teléfono más informática
En 1979, el gobierno francés inició una operación que creó escepticismo en numerosos expertos de la informática. Se trataba de combinar las tecnologías del teléfono y la informática, para instalar una red de computadoras con terminales en cada domicilio, usando la línea telefónica. Así nació la telemática, que hoy conoce un éxito indiscutible. Actualmente existen cerca de dos millones de terminales (minitel) instalados, originándose un nuevo tipo de comunicación de masas que no deja de asombrar.
La primera aplicación de la telemática fue reemplazar las guías telefónicas por terminales, conectados a un centro electrónico de información. Cada terminal se conecta a la misma toma de línea telefónica. Este servicio permite, en algunos segundos, conocer el número telefónico de cualquier persona, en cualquier lugar de Francia. Lo que equivale a reemplazar una voluminosa colección de guías telefónicas por un pequeño minitel.
Los servicios de la telemática han sido extendidos a los intercambios comerciales. A partir de un terminal, un usuario puede realizar compras en casas comerciales abonadas al servicio. Asimismo las operaciones bancarias o adquisiciones de boletos de tren, avión, teatro, etc., pueden realizarse desde el domicilio.
Otro servicio de la telemática concierne a las informaciones de los diarios que pueden ser leídas en el minitel, convirtiendo en innecesaria la impresión en papel.
Las facilidades que ofrece el minitel son también usadas para fines de comunicación entre las personas, algunas veces deseosas de guardarse en el anonimato. Así, llamando a un número “convivial”, el usuario puede entablar una conversación informatizada con personas adeptas al diálogo libre y anónimo. Debe decirse que un considerable número de minitelistas usan el terminal para aplacar sus obsesiones. “Mediante el mintel se puede decir cualquier cosa a cualquier persona, con la seguridad de recibir respuesta”, declaró uno de los habituados.
Un ejemplo de servicios de gran utilidad es el llamado S.O.S. DEBERES, que permite a los maestros dirigir los trabajos de los alumnos en directo, cada uno en su domicilio. Los alumnos pueden también hacer preguntas en una especie de correo informático, las que recibirán respuestas de parte de los profesores.
Finalmente el mintel permite que un cierto números de personas realicen parte de su trabajo desde su domicilio. Un ejemplo concreto: cualquier investigador del Instituto de Física Nuclear de Orsay (Francia) puede, mediante su minitel, ponerse en comunicación desde su domicilio con la computadora del centro, para realizar la parte informática del trabajo.
Es evidente que la informatización de la sociedad trae consigo una simplificación de ciertas actividades, pero también acarrea problemas nuevos. Tomemos el caso del derecho. Las reglas jurídicas de la comunicación han evolucionado con la técnica: derecho de prensa, de cine, de radio, etc.; hoy se trata de armar el rompecabezas jurídico que presenta la telemática. La simplificación de las comunicaciones trae consigo posibilidades insospechadas de actos que podrían ser considerados fuera de las reglas normales de la sociedad. Sin embargo, los beneficios que se obtiene de la informatización de la sociedad justifica el esfuerzo. Recordemos que la dinámica del desarrollo depende en gran medida de la difusión de la información.