La república /opinión/
16 de diciembre de 1986
La juventud vence al poder.
Hace algunos días, el gobierno francés estaba decidido a presentar
un proyecto de ley sobre la educación. Los estudiantes universitarios
y secundarios en una muestra de extraordinaria capacidad de respuesta, realizaron
una manifestación de 1 millón de personas demandando el retiro
del proyecto de ley. El triunfo fue completo: el primer Ministro francés,
después de la manifestación, decidió retirar el proyecto
de ley.
La magnitud de la movilización de la juventud francesa hizo recordar a muchos el movimiento de mayo de 1968.Sin embargo, entre ambos movimientos existen profundas diferencias. La primera reside en los objetivos.
El 68 se realizó un movimiento ideológico, en que anarquistas, maoístas, trotskistas y marxistas debatían sobre otro modelo de sociedad. Se trataba de derrocar al gobierno como primer paso hacia la revolución. En 1986 hubo fundamentalmente el rechazo proyecto de ley que los estudiantes la consideran contraria a sus intereses. Los estudiantes en 1986 no cuestionan el sistema, pero se oponen al exceso de “liberalismo" que trata de aplicar el gobierno del Primer Ministro Jaecques Chirac.
En el 1968 los ideólogos eran escuchados atentamente. Estos eran los dirigentes clásicos que tenían una tremenda influencia en la juventud. En 1986 no existen esos ideólogos de izquierda. Los estudiantes de hoy confrontados a la amenaza de desempleo al terminar los estudios, se organizan para defender una instrucción que les permita tener mejores posibilidades para integrarse al sistema productivo. Los estudiantes de 1986 se inquietan por su futuro profesional, mientras que los del 1968 espiraban a una sociedad diferente.
Debemos aclarar que, si bien las ideologías tradicionales
están ausentes en el movimiento de 1986, existen claros principios
por los que los estudiantes luchan. El Principio de la igualdad de oportunidades
está bien arraigado en la mentalidad de la juventud actual. El gobierno
intentaba
introducir sistemas adicionales de selección para ingresar a la educación
superior y poner fin a la gratuidad de la enseñanza. Los estudiantes
se opusieron a estas nuevas medidas, pero sobre d. pusieron a la posibilidad
del pago por derecho de inscripción a la universidad. La decidida oposición
de los estudiantes a la "selección por el dinero" ha logrado
convencer a muchos de lo justo del movimiento.
Según el proyecto de ley, las universidades hubieran tenido la libertad de cobrar por los derechos de inscripción. En la actualidad, pocos defenderían una ley que instituya el pago por derecho de inscripción. Un estudio de la composición social de los estudiantes universitarios muestra que la clase obrera, que representa 40% de la población, paga 20% del impuesto, mientras que sus hijos representan el 12c/o de los efectivos universitarios; los jefes de empresa, de comercio, los cuadros superiores y profesiones liberales, que representan el 17%, pagan el 30% del impuesto, mientras que sus hijos constituyen el 40% del mundo estudiantil. Existe entonces una cierta transferencia de dinero de las clases pobres hacia las clases acomodadas por intermedio del sistema universitario. Ya desde el ingreso a la universidad se ve sólo la cuarta parte de cada promoción secundaria. En ese sentido, los que abandonan pagarán por los que siguen los estudios.
En cuanto a la selección puede decirse que es dura. Para tener derecho a ingresar a la universidad los estudiantes que terminan la secundaria deben pasar un examen general en toda Francia (baccalauréat). De 180.000 ingresantes a la universidad uno de cada tres termina los estudios generales (2 años). Uno de cuatro acaba el tercer año; uno de cinco el cuarto año.
En los estudios doctorales, la fracción es mucho más reducida. Más aún, antes del gobierno socialista existían varios, tipos de doctorados de estado del de más alto nivel en el occidente (requiere en promedio 7 años de investigaciones). El gobierno socialista eliminó las diferencias entre los doctorados para otorgar un doctorado único de nivel equivalente al Ph.D anglosajón. El proyecto de ley restablecía el Doctorado de Estado. Por otro lado existen diferentes instituciones de estudios superiores que reflejan la diferencia del nivel académico entre los estudiantes. Las escuelas normales y el politécnico admiten estudiantes luego de un examen de ingreso adicional al “baccalauréat". Los estudiantes de estas instituciones reciben un sueldo y se convierten, por lo tanto, en funcionarios del Estado con el que suscriben un contrato Por el cual comprometen sus servicios después de los estudios. Sin embargo, tanto los normalistas, politecnístas como universitarios realizan estudios en la universidad de la cual obtienen sus diplomas. La diferencia reside en el nivel académico de los alumnos y en la consiluio7Le ventaja en el mercado de trabajo.
Como vemos, el sistema educativo francés favorece
la formación de una élite al servicio del estado, después
de una selección que es bastante dura. Por ello, cuando el gobierno
conservador francés se disponía a presentar un proyecto de ley
en que se acentuaba la elitización, se produjo una contundente reacción
estudiantil que provocó una pequeña pero una profunda crisis
política en el seno de la mayoría.
Lo concreto y específico de los objetivos estudiantiles favoreció
una monolítica unidad que sorprendió a los partidos y sindicatos.
Los estudiantes han ganado, el gobierno retrocede. "Haremos una pausa
en las reformas” llegó a prometer el Primer Ministro. Desafortunadamente,
hubo tres heridos graves y un muerto en la gran manifestación del 4
de diciembre. En protesta por la represión policial y en duelo por
compañero perdido, los estudiantes realizaron otra manifestación
el 10 de diciembre, pidiendo se esclarezcan las responsabilidades. Con la
única consigna "Nunca más eso", expresaran su repudio
a la brutal represión.
Mostrando una extraordinaria madurez, los estudiantes realizaron manifestaciones
pacíficas e impidieron que algún partido o sindicato "recupere"
su movimiento. En una impresionante combinación de orden y disciplina,
lograron evitar que los incontrolables o elementos provocadores echen a perder
su manifestación en honor al estudiante caldo.
El movimiento estudiantil de 1986 se diferencia del movimiento del 1968 en
la rapidez y eficacia de su organización, lo que impidió el
clásico trabajo de infiltración de elementos perturbadores.
Una lección para los adultos. En las asambleas de trabajadores se podía
notar la voluntad de solidarizarse con los estudiantes en su movilización
bajo las consignas de los estudiantes. “aprendamos su unidad",
se escuchaba a menudo.
La unidad fue la fuerza de los estudiantes. Pero no una unidad minimalista, sino una unidad en el más alto nivel: "no se trata de aceptar modificaciones al proyector de ley... movilización estudiantil de 1986 ha triunfado. El gobierno revisa sus posiciones. "Pudimos haber aprobado la ley, a pesar de la movilización pero el coraje político no se muestra sólo con intransigencia, sino en la capacidad de cambiar cuando es necesario", declaraba un responsable del gobierno después del retiro del proyecto de ley.
La movilización estudiantil del 86 ha hecho reflexionar a los partidos y muestra que la juventud cuenta con un gran poder basado en su unidad y la inquietud por su futuro en la sociedad. Una juventud consciente de la dificultad del mundo actual. Una juventud que combina sus poderosas manifestaciones políticas y la asistencia puntual, a sus clases y exámenes.
Preparase para el futuro, aceptar la competencia de capacidades pero rechazar la injusticia y la represión a las manifestaciones.
Debe notarse, finalmente, que el gobierno francés dio muestras de pragmatismo político. No se cerró en su voluntad de reformas hacia el "liberalismo" y permitió que se respire un aire de alta democracia, aquella que no se limita sólo a aplicar la ley de la parlamentaria, sino que escucha a los que manifiestan su voluntad en forma organizada. Los medios de información hicieron su trabajo mostrando todos los aspectos del movimiento que ha removido la sociedad francesa. Se ha creado una expectativa por el movimiento estudiantil que manifiesta que estará alerta a cualquier paso gubernamental lesivo a los ideales de la nueva juventud. El gobierno francés, con su declarada voluntad de hacer "una pausa en las reformas", lo ha comprendido. Es allí donde toma cuerpo el coro juvenil de "nunca más eso”.