16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 23 de marzo de 1987

Armamentismo: la carrera hacia el abismo

Desde 1945 se han producido 105 guerras en el Tercer Mundo. En total, 16 millones de muertos, la mayoría en Asia. La población civil fue la gran afectada. Las pérdidas materiales alcanzaron cantidades astronómicas.

El ejemplo de actualidad de esta catástrofe lo ofrece Irán, que ha sufrido pérdidas por más de 100 mil millones de dólares. En el absurdo cuadro habrá que añadir las fabulosas ganancias de la industria bélica, que florece en los países que dominan la política y la economía internacionales.

El presupuesto global para el armamento es alrededor de 700 mil millones de dólares: 550 mil millones en los países dominantes y 150 mil millones en los países del Tercer Mundo.

En lo que respecta a los recursos humanos, se estima que 25 millones están bajo armas; mil millones de personas viven bajo gobiernos controlados militarmente; y más de 9 millones de civiles han sido muertos en guerras “convencionales”.

Entre 1970 y 1983, 8.2 billones de dólares han sido usados en gastos militares; de estos, 1.2 billones fueron gastados en el Tercer Mundo.

Paralelamente a esto, entre los 25 países que desde 1981 han renegociado su deuda, 6 han gastado más de un billón de dólares cada uno para la importación de armas en ese período. Entre 20 de los países con las deudas más elevadas, la importación de armas entre 1976 y 1980 fue equivalente a 20% del crecimiento de la deuda.

Mientras el mercado de armas se anima, 2 mil millones de personas tienen un ingreso menor que 500 dólares. Por lo menos una de cada cinco personas sobrevive en absoluta pobreza ante la indiferencia casi general. Además, en el Tercer Mundo, una de cada tres personas no encuentra trabajo.

Cada año, 15 millones mueren por desnutrición e infección.

Cada minuto mueren 30 niños por falta de alimentos o de medicina barata; y cada minuto el mundo militar absorbe 1.3 millones de dólares del presupuesto público.

120 millones de niños no tienen escuela. 250 millones no han recibido educación elemental.

No se me ocurre un comentario a tan abrumadora realidad. Eisenhower dijo en 1957: “Este mundo no está sólo gastando dinero; está gastando el sudor de sus trabajadores, el genio de sus científicos, las esperanzas de sus niños (...)”

Cada hombre tiene su parte de responsabilidad. De su reacción dependerá el mundo que dejará a sus hijos, si es que no se llega antes al abismo.