La república,04 de abril de 1987
CIENCIA
Del orden al caos
En Aussois, un bello lugar de los Alpes, acaba de realizarse una conferencia internacional sobre Física Nuclear. Científicos venidos de todas partes han expuesto el estado de sus trabajos. Claro que es imposible describir aquí todo lo expuesto. El tema que originó mayor discusión se refiere al caos, expuesto principalmente por Wladek Swiatecki, de Berkeley, y Oriol Bohigas, de Orsay.
El caos total no es nada interesante, afirma Swiatecki, éste es el desorden completo, irrecuperable. El orden ha sido observado y estudiado en todas las disciplinas. Cuando la naturaleza está ordenada, puede describirse sin mayor problema. Lo que ha causado gran interés, al punto que se publica continuamente sobre el tema, es la transición del orden al caos. En el estudio de las sociedades, la fisiología, la ingeniería, la geología, y en casi todas las disciplinas puede emplearse el análisis que corresponde a la transición del orden al caos.
Bohigas, para dar un ejemplo sobre los que se entiende por caos –comprensible por todos- se refiere al juego de billar. El movimiento de la billas obedecen leyes deterministas, podríamos decir de “alta determinación”. Basta con dar la velocidad, la dirección y la rotación (efecto) adecuados a la billa para que se obtenga los resultados deseados. En este sentido el juego de billar es determinista. Sin embargo, las consecuencias de una ligera desviación de las condiciones iniciales ideales son catastróficas. Si no hay precisión en el pulso, no se tiene futuro como billarista, porque los que se crea son un pulso tembloroso es el caos, en relación con lo deseado. Cuando el pulso tiembla las condiciones iniciales del movimiento son aleatorias y la consecuencias es el caos.
En las máquinas industriales puede también haber tendencia al caos, es decir que una pequeña perturbación aleatoria de funcionamiento puede producir la catástrofe. Para prevenir tal cosa es construye sistemas especiales de recuperación, es decir sistemas que tengan en cuenta la tendencia al caos.
En física nuclear existen varios fenómenos que se explican dentro de un formalismo de la transición del orden al caos. Uno de ellos es la fisión nuclear, en la que a partir de un solo sistema se obtienen miles de posibles caminos y productos nucleares en un proceso en que todas las posibilidades parece ser exploradas por la materia, debido a la tendencia al caos del sistema inicial. En el núcleo atómico se encuentra un conglomerado de protones y neutrones en un movimiento inestable con respecto a cualquier perturbación del movimiento de uno de ellos. La llegada de un solo elemento perturbador puede causar la explosión del sistema. Los productos de tal explosión partirán a la búsqueda de un nuevo orden, cada uno de los productos de fisión, poco a poco, alcanzará su nueva estabilidad. ¿Alguien podría impedir la explosión nuclear una vez desencadenada?. No. La única forma de evitar la explosión nuclear es no crear las condiciones iniciales a tal explosión. Aún así tales condiciones pueden, aunque con menor probabilidad, crearse espontáneamente.
En sistemas a escala humana, para no ver el caos hay dos posibilidades: 1) impedir que las condiciones iniciales se desvíen hacia el caos (debido a la naturaleza del sistema: maquinaria o cualquier otro); 2) actuar sobre el sistema al inicio del caos para forzarlo a tomar la nueva marcha. En los sistemas tendientes al caos el primer método tiene chances de éxito: impedir las condiciones iniciales que inician el caos.
A nivel microscópico es difícil controlar las condiciones pero en sistemas a escala humana cabe la posibilidad y en ello se trabaja arduamente.