16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 01 de mayo de 1987

Historia de la ciencia
El edificio de las ideas


La mayoría de los estudiantes de ciencias tienen poca inclinación por la historia de las ciencias. Se prefiere estudiar los últimos trabajos sobre una especialidad, donde se presenta todo un edificio construido, sobre el cual se añadiría nuevos elementos. Sin embargo, cada vez más se toma conciencia que la historia de las ciencias podría esclarecer el proceso del nacimiento de las ideas, que germinan en las mentes estimuladas por los problemas que viven la ciencia y la sociedad.

La historia de las ciencias no es, por supuesto, la lista de nombres relacionados con los respectivos trabajos. Es más bien la reconstrucción del nacimiento de las ideas, relacionadas con el ambiente en que nacieron. Dado que la ciencia es universal, hombres de todos horizontes tratan de poner su ladrillo en el gran edifico. Salvo raras excepciones, en cada una de la ramificaciones de árbol de la ciencia, se encuentran trabajando varios grupos del mundo. En conferencias, reuniones de trabajo, simposio, etc, se intercambia la información para proseguir las investigaciones con nuevos puntos de partida. En algunas oportunidades, nuevas disciplinas nacen, por la riqueza de los conocimientos adquiridos.

De vez en cuando ocurren verdaderas revoluciones en la ciencia. Cuando el árbol creado no da frutos –es decir, explicaciones a lo que ocurre en la práctica- los científicos tienen que aceptar el corte del árbol, para plantar el nuevo con sus exóticos frutos. Tales revoluciones no ocurren en el vacío, sino que llegan después de múltiples esfuerzos conjuntos de la comunidad. Claro que la idea clave llega primero a un cerebro, aquel que será mencionado en los libros. Sin embrago, cuando se lee la historia de las ciencias, puede verse claramente que todos están implicados en dichos movimientos; en la ciencia, como en la sociedad, existen los fenómenos de moda. Con la llegada de las revoluciones científicas, todos se abocan a los terrenos que gozan de la atención y preferencia. Muchas ideas antiguas son abandonadas en el olvido. Pero sucede que las teorías olvidadas toman repentinamente su revancha y son descubiertas para aplicarse a situaciones modernas. Un ejemplo actual es la biología molecular que nace y se pone a la moda, pero que debe recurrir a la antigua ecología, para explicar varios aspectos de la biología.

Por otro lado, debe decirse que las ideas científicas se sitúan en un contexto socio-cultural del momento que nacen. En esta forma en la que enseña la historia de las ciencias, las universidades de EE.UU.; donde además se aprende incluso el idioma del texto que se tata de estudiar.

En este cuadro, la historia es una actividad interdisciplinaria. La historia, la epistemología, la filosofía, la sociología, la antropología. Todo ello para estudiar la ciencia que nos interesa.

La historia de las ciencias deberían ser enseñadas en los colegios y universidades de nuestro país. Numerosos debates existe en torno a la ciencia. ¿Existe la ciencia por la ciencia, es decir, la ciencia “pura”? ¿Cuál es la interacción de la ciencia con el contexto social? ¿Cuál es el proceso del saber? Tantos temas que deben ser estudiados.

Para los estudiantes de ciencias resultaría muy útil, conocer el hilo de las ideas a los largo del tiempo. La comprensión del proceso del saber, le ayudaría a tejer sus propias ideas. En el Perú como en todo país en el que la ciencia ha sido elegida en un plano secundario, la historia de la ciencia es el reflejo de la dependencia. Su estudio permitiría buscar una salida de esta situación.