La República, 22 de mayo de 1987
Minería
Las bacterias extractoras de metales
Las bacterias pueden prestar servicios insospechados. Aquellas del género Thiobacillus son capaces de extraer elementos metálicos, haciéndolos pasar por el estado de solución. Ese proceso se llama lixiviación bacteriana. Aunque en el mundo se conoce este proceso desde hace unos veinte años, en el Perú se está tratando de introducirlo desde hace algunos años. Por falta de un seguimiento continuo de las investigaciones se está corriendo el riesgo de perder los esfuerzos invertidos.
En una entrevista con el Ing. Metalúrgico Jorge Rodríguez, del INGEMMET, nos enteramos que hace unos diez años se comenzó un proyecto de lixiviación hidráulica, en el que se mencionó la lixiviación bacteriana. Se descubrió que en las minas de Cerro de Pasco se producía la acción de las bacterias en las aguas de minas. El Ing. Rodríguez observó que en Quiruvilca se aplicaba, sin saberlo, el método de lixiviación bacteriana para recuperar cobre. En una mina abandonada, el agua se empozaba y después de un tiempo podía recuperarse el cobre disuelto. Las bacteria producen reacciones químicas en los minerales para recuperar la energía y poder sobrevivir. Al hacer esta recuperación de energía, crean el desequilibrio entre los enlaces de los átomos liberando los metales preciosos.
Esta propiedad de las bacterias ocurre con los sulfuros, que son los que se encuentran en el fondo de las minas. En la superficie se encuentran los óxidos que han producido gran cantidad de riqueza para el Perú en los pasados años. Sin embargo, la recuperación de los minerales del fondo y de baja ley, puede hacerse por intermedio de los métodos de lixiviación bacteriana.
La AID subvencionó (entre 1984 y 1986) un proyecto de lixiviación bacteriana ejecutado por el laboratorio de microbiología de la Universidad Cayetano Heredia. El Dr. José Luis Bauer, microbiólogo de ese laboratorio, afirma que existen algunas dificultades cuando se requiere al nivel industrial. Coincide con el Ing. Rodríguez, afirmando que falta una buena comunicación entre los investigadores de laboratorio y los investigadores de planta. Además, según los especialistas, los empresarios desean obtener resultados inmediatos presionados por la ley de mercado. No se presta atención a la investigación, que puede dar excelentes resultados a mediano plazo. Las bacterias actúan en forma lenta pero segura y a bajo costo. Una interrupción de los programas de investigación deja a otros –una vez más- los probables beneficios de una nueva biotecnología. Actualmente, 10% del cobre producido en el mundo tiene que ver con este tipo de producción.
Por otro lado, existe la persistencia de los técnicos de planta en los métodos convencionales y violentos (trituración, lixiviación química, altas temperaturas) sin preocuparse por métodos nuevos, que pueden ser útiles para minerales de baja ley, en los cuales los métodos convencionales no son rentables.
Asimismo, existe el complicado problema de la modernización de las minas y sus consecuencias políticas. La lixiviación bacteriana equivaldría a dejar trabajar las bacterias y recurrir a una menor capacidad instalada y de mano de obra.
Por ello, algunas minas, de no modernizarse a tiempo, se estarían convirtiendo en verdaderas bombas de tiempo sociales. En este cuadro, los métodos modernos de lixiviación son relegados. Por ahora, sólo quedan los profesionales y técnicos preparados en esta novedosa actividad, que adquiere gran importancia en el mundo, pero que ha perdido apoyo en el Perú, aunque cuenta con una modesta ayuda del CONCYTEC.