La República, 21 de agosto de 1987
Administración Científica
Serias incoherencias
Aquellos que seguimos de cerca las actividades científico-tecnológicas del país, vemos hechos preocupantes. Mencionaré tres casos que han surgido en estos tiempos: la falta de apoyo del CONCYTEC a un evento de interés nacional, la prohibición de la entrada a los locales del IPEN a una persona considerada no grata por su presidente y la queja general del personal del Instituto Geofísico del Perú (IGP), en contra de la administración actual.
La Sociedad Peruana de Física organiza cada dos años el Simposio Peruano de Física, al cual acuden personas de todo el Perú. Este evento es el más importante de la comunidad de físicos y de profesores de física de los colegios. Allí se realizan una serie de actividades relacionadas con la disciplina de la física y de su promoción a todo nivel. Es una ocasión para coordinar mejor los esfuerzos de colaboración interinstitucional. Este año dicho evento se realizó en Cajamarca, dentro del marco del esfuerzo para que la física llegue a todo lugar del país. Los organizadores (la Sociedad Peruana de Física y la Universidad Nacional de Cajamarca) solicitaron al CONCYTEC el apoyo financiero para la realización de tal simposio. En respuesta, se tuvo una rotunda e inexplicable negativa. Más aún, el CONCYTEC intentó organizar una reunión paralela en Trujillo, cuyas consecuencias habrían podido ser la división de la comunidad de físicos. Afortunadamente, hubo protestas que obligaron al CONCYTEC a realizar su reunión una semana más tarde. Así se gastó doble esfuerzo en dos actividades que pudieron ser una sola con mayores medios. La razón de la negativa del CONCYTEC, parece ser la poca simpatía que goza la Sociedad Peruana de Física en dicho organismo público. Otro punto de preocupación es el hecho que el presidente del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) haya ordenado a la Guardia Republicana –que vigila las instalaciones de este instituto- impedir el ingreso de un físico nuclear, director de la revista Informe Nuclear. Esta prohibición ocurrió al día siguiente del paro que realizaron los trabajadores del IPEN, en reclamo de salarios decorosos. (Gracias a la paciente actividad de reclamos y movimientos que realizaron los trabajadores, la institución rectora del destino nuclear del país está obteniendo atenciones del gobierno. Pero parece que todo movimiento de inconformidad de los trabajadores produce un exagerado desasosiego en los administradores). La reacción del presidente del IPEN, ante el paro de los trabajadores, fue la de prohibir la entrada del que fue expulsado a raíz del paro realizado durante la administración anterior.
Creo que tratar de asociar el paro a una persona que no trabaja en el IPEN, es no tomar en serio la capacidad de los trabajadores para reclamar sus derechos por sí solos.
Finalmente, debo mencionar el caso del Instituto Geofísico del Perú (IGP). En estos tiempos de temblores, el IGP está sufriendo un cataclismo. Los trabajadores se quejan –mediante memoriales dirigidos al ministro del sector- que la administración actual tiene deficiencias. Los científicos de mayor experiencia también muestran su disconformidad. Lo cierto es que existe un profundo malestar del IGP. Ante esta situación, el presidente del IGP ha destituido de sus cargos directivos a científicos de experiencia amplia y reconocida, signatarios de un memorial. Por supuesto que el presidente del IGP tiene el derecho de designar en puesto directivos a gente de su confianza; pero las destituciones no son más que una muestra de la falta de comprensión entre la administración y los trabajadores.
Estos tres puntos, relacionados con las actividades científicas en nuestro país, no son nada positivos. No se puede negar el apoyo por antipatías inexplicables; no se puede negar la entrada a un instituto de investigación a una persona como reacción a un reclamo de trabajadores y, finalmente, no se puede trabajar si no hay confianza mutua entre autoridades y trabajadores.