16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 22 de agosto de 1987

LEYES NATURALES
La libertad

Nunca antes se había escuchado en nuestro país tanto como ahora la palabra Libertad. No es intención mía entrar en tan intenso debate sobre el significado de tal término aplicado a la sociedad humana –el depende mayormente de intereses personales, de grupo o estrato social- sino verlo dentro del cuadro de las leyes de la materia, donde es menos polémico.

Isaac Newton, el genial físico del siglo XVII, observó que cuando un cuerpo está sometido a fuerzas no muy intensas, éste tiende a quedarse en el estado en que se encontraba. Un cuerpo sobre el cual no se ejerce ninguna fuerza se desplaza en línea recta y con velocidad constante (con valor eventualmente nulo), afirmó Newton.

Newton hizo tal deducción a partir de cuerpos reales, sobre los cuales realizó experimentos reales. Dichos cuerpos tienen siempre la acción de alguna fuerza sobre ellos. En realidad, no existen cuerpos libres. Ud. está por ejemplo sometido a la fuerza gravitacional de la Tierra que nos tiene “pegados” a ella o nos hace caer si nos falta piso. Una piedra lanzada al aire sufre la acción de la gravedad y también la resistencia del aire. Finalmente, cuando cae sufre la fuerza del suelo para hacerla parar. Si no hubiese tales fuerzas, la piedra seguiría indefinidamente en movimiento rectilíneo y uniforme.

Para hacer este mismo experimento en mejores condiciones podríamos viajar al espacio. Allí no hay aire ni se está sobre la Tierra que nos atrae con fuerza. Parecería que en el espacio sí, un cuerpo está libre. Pero no es cierto, la piedra estará sometida a las fuerzas que sobre ella ejercerán los planetas, incluyendo la Tierra. Lo que pasa es que esas fuerzas son de menor intensidad que aquellas que ejercen en la superficie terrestre. Más aún, si bien es cierto que no hay aire, la piedra sufrirá la acción de la radiación cósmica. La pobre piedra no puede encontrarse completamente libre.

Una prueba visible de que en el espacio hay otros tipos de vientos es la cola del cometa Halley que nos deslumbró. Esa gigantesca cola siempre se dirigía en sentido opuesto al Sol, porque éste lo soplaba con un viento solar, donde se encontraba una serie de partículas. Más aún, si no hubiera fuerzas sobre el cometa Halley, éste pasaría en línea recta una sola vez por cada punto. ¡No tendríamos el placer de esperarlo!

Veamos ahora el mundo microscópico. Las partículas elementales –muchas de las cuales de elementales sólo les queda el nombre, llamadas así porque se pensó que eran indivisibles- se encuentran casi siempre inmersas en un “medio social” que los permite vivir. Libres desaparecen. Un ejemplo de esto es el neutrón que se encuentra en los núcleos de los átomos o en estado “libre”. Cuando el neutrón se encuentra en el núcleo vive largamente, casi indefinidamente –millones de millones de años, dependiendo de los núcleos-, pero cuando se encuentran libres sólo sobreviven.

En estos últimos tiempos se están haciendo descubrimientos aún más sorprendentes. Se trata de la Cosmogonía. Si dos o más cuerpos estuvieran algunas vez juntos, estos seguirán influyéndose unos a otros, por más que se alejen.

En unas palabras, en la naturaleza física no hay Libertad, tal como entienden los físicos. Libertad de un cuerpo es cuando está completamente solo, pero la soledad los mata. No les queda más remedio que convivir y, entonces, someterse a las leyes, producto de la vida en comunidad. En la sociedad humana no hay acuerdo sobre lo que se entiende por Libertad. Este concepto humano es entonces causa de grandes polémicas.