16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 28 de agosto de 1987

Ciencias físicas
El encuentro de Cajamarca

Cajamarca vive en nuestras mentes como símbolo del doloroso período colonial iniciado con la traidora actitud del invasor que trajo la mentira como elemento de lucha. El cambio del oro por la prometida libertad, que en realidad fue muerte, es una simple muestra de lo que vino después.

Tantas crónicas nos describen las consecuencias de nuestra inferioridad tecnológica: incluso se cuenta que por simples cascabeles los nativos entregábamos piezas de oro. ¿Pero, acaso no seguimos dando nuestras riquezas por cascabeles –un poco más complejas- y acaso no quedamos siempre perplejos ante los milagros tecnológicos que vienen del norte?

Sin embargo, en Cajamarca, de todas direcciones del Perú, recientemente llegaron 530 personas relacionadas con la física (físicos, maestros secundarios y estudiantes), no para llevar oro a cambio de nuestra independencia, sino para presentar la verdadera riqueza. Se trata de los conocimientos de las ciencias físicas y sus aplicaciones para resolver problemas peruanos.

Biofísica, física para la agricultura, microcomputadoras, energía solar, ciencia de materiales, entre otros, fueron algunas de las numerosas disciplinas en las que se presentaron trabajos o se dieron cursillos y conferencias. Nunca había notado tanta avidez por conocer. Se tenía la impresión que estábamos despertando de un letargo y que nos enfrentábamos al desafío del progreso. Nuestras metas parecían menos lejanas y el bienestar material ya no parecía imposible: porque se presentaban las ciencias físicas como un elemento fundamental de nuestra esperanza.

Claro, estábamos soñando un poco: necesitábamos para ello tener confianza en el futuro, pero éste se nos escapa. Los hombres del mañana, nuestros hijos, están siendo preparados en una forma tan deficiente que se necesitaría un esfuerzo descomunal para salvar el futuro.

Me estoy refiriendo a la enseñanza secundaria. Un profesor de física comunicó su desesperación ante la forma cómo se desfigura la educación. Enseñar física sin laboratorios y con profesores que tienen que hacerlo para completar sus 24 horas, que debían hacerlo en su especialidad –literatura- significa una grave falta de seriedad en el sistema educativo. La situación es aún más lamentable cuando se tienen salones de 60 alumnos.

Frente a esta situación, el CONCYTEC trata de resolver, en parte, las diferencias. Para ello, en virtud de un convenio con la Universidad Nacional de Ingeniería, se están construyendo portátiles y económicos equipos de laboratorio para la enseñanza secundaria. Un profesor de física puede llevar su equipo demostrativo donde sea necesario. Por supuesto que las empresas internacionales también presentaron sus equipos para los mismos fines, pero creo que todos fueron explícitos cuando prefirieron la tecnología educativa nacional.

Los físicos trujillanos mostraron sus progresos en el área de las ciencias de materiales, en la que han creado una escuela muy relacionada con los intereses de la industria nacional, la siderurgia en particular.

Las energías no convencionales estuvieron también en la cita, asombrando con las insospechadas posibilidades de la energía solar y la biomasa.

El encuentro de Cajamarca fue –esta vez- alentador, gracias al entusiasmo de los físicos de todo el Perú. Dentro de 2 años se llevará a cabo el VIII Simposio Peruano de Física en Tacna, frontera cultural de nuestro país con nuestro vecino Chile que nos lleva gran ventaja. ¿Podremos hasta entonces disminuir la diferencia? El ambiente que reinó en Cajamarca permite ser optimista.