La República, 24 de septiembre de 1987
Educación
He pasado por aulas y laboratorios del Politécnico Superior José Pardo, formador de técnicos de mando medio. Allí se concentra una juventud selecta que no se contenta con la técnica repetitiva, de los talleres clásicos, ni de la industria obsoleta; ni tampoco desea aprender teorías ultrasofisticadas pero sin aplicación a los problemas del Perú. Esa juventud anhela dominar los conocimientos en los que se basa la tecnología, pero también aprende cómo emplearla usando su ingenio y su destreza manual.Durante tres años, después de la secundaria, los estudiantes serán entrenados para dominar las tecnologías modernas que se utilizan, en la industria peruana. Los técnicos de mando medio o tecnólogos que egresan del José Pardo tienen una inserción natural al proceso productivo, contrario a lo que ocurre con nuestros ingenieros que deben salir de las aulas –en algunos casos sin laboratorios- para enfrentarse al aparato productivo que verán por primera vez.Desafortunadamente, en nuestro país, suele desvalorizarse la educación técnica. Es doloroso recordar el desmantelamiento de la Escuela Nacional de Ingeniería (ENIT) debido al deseo de sus estudiantes de obtener diplomas iguales que los ingenieros de la UNI. En realidad, el experimento de la ENIT fue positivo en el sentido que produjo ingenieros técnicos de muy alto nivel. Hace unos 10 años era común ver anuncios que pedían ingenieros de la UNI o de la ENIT. Los laboratorios y talleres de la ENIT eran muy ricos, adquiridos con ayuda internacional. Naciones Unidas otorgó un financiamiento importante para el equipamiento de dichos laboratorios. Todo ellos fue diseminado después del cierre de la ENIT ocurrido por los deseos de los estudiantes de ser ingenieros “convencionales”. ¡Qué despilfarro!Pensando es estos dos ejemplos de instituciones educativas, acepté gustoso participar en un conversatorio organizado por el Instituto Superior Tecnológico “Carlos Salazar Romero” de Chimbote, que prepara los tecnólogos para enfrentar el reto industrial de esa ciudad. Siderperú está hoy importando, ciertos elementos de fierro, debido a la gran demanda. Esto significa que la industria siderúrgica debe aumentar su producción y, por lo tanto, tiene que contar con personal altamente calificado. Esta situación pone en evidencia la importancia del IST Carlos Salazar Romero, ubicado en uno de los centros industriales más importantes del país.El Prof. Marco Espinoza, director del IST Carlos Salazar Romero, hace resaltar que este instituto tiene convenios de colaboración con las empresas más importantes del puerto chimbotano. Las que participan activamente, mediante las prácticas preprofesionales. Estas prácticas enriquecen los lazos naturales entre la industria y los futuros tecnólogos.No desearía terminar esta nota sin recordar las palabras del profesor Fausto Mejía, quien reafirmó (Boletín Pedagógico No 198). La necesidad de intensificar la educación técnica en el Perú, pero una educación técnica que se adapte a las necesidades de desarrollo de nuestro país, y no se crea –como en el pasado- que la educación técnica es sólo para los alumnos de bajo rendimiento intelectual, concepto completamente equivocado.