La República, 22 de octubre de 1987
Ciencia y tecnología para sobrevivir
La visita de Francois Mitterrand, presidente de Francia, es propicia para recordar algunos aspectos de la realidad de ese país. Uno de los más importantes es la nueva estrategia científico tecnológica para sobrevivir como país industrializado.
En Francia existen dos grandes instituciones dedicadas a la investigación científica: La Comisión de Energía Atómica (CEA) y el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS). Ambas instituciones tienen numerosos centros de investigación en toda Francia, algunas veces en convenio con centros universitarios.
El CEA se dedica a investigar todos los aspectos de la energía atómica (o más propiamente nuclear) y el CNRS es mucho más amplio, dedicándose a todos los aspectos de ciencia, desde las ciencias sociales hasta la física nuclear y los rayos láser.
He trabajado en esas dos instituciones. Precisamente, cuando en 1981 me encontraba en el Centro de Estudios Nucleares (CEN) de Saclay perteneciente al CEA, conocí la posición de Francois Mitterrand respecto a la ciencia. “Yo no seria socialista si no estuviese convencido que todo lo que sale de la imaginación creativa de los sabios del mundo entero, puede provocar un extraordinario progreso. Pero tampoco sería socialista si pensase que todo eso se hará sólo. El debate político deberá enriquecerse con una nueva preocupación: Cómo convertir todos esos avances en progreso. Hay que imaginar nuevas estructuras de decisión que permitan tratar estas nuevas preguntas y es necesario que Uds. tomen parte”. Así se dirigía Francois Mitterrand a los científicos franceses, en 1981 (Discursos en el Palacio de Luxemburgo, 22 de abril de 1981). Finalmente resumía sus dos preocupaciones principales diciendo: “¿Qué lugar habrá para Francia en la división internacional del saber? Yo respondo: uno de los tres primeros lugares del mundo. ¿La ciencia, la libertad o el avasallamiento? Yo respondo_ libertad con la condición de tomar los medios”.
El presidente Francois Mitterrand es de los que creen que el hombre puede ser liberado por la ciencia y la técnica. Cuando el partido socialista tomó el poder, en mayo de 1981, comenzó un franco apoyo a la ciencia y la tecnología en Francia. El ministro de la Ciencia y la Tecnología, Jean-Pierre Chevenement, organizó un Coloquio Nacional de Investigación y Tecnología en el que durante varios meses trabajaron buscando nuevas rutas. Chevenment reafirmaba la importancia de la ciencia: “La actitud ante el conocimiento –por lo tanto ante la ciencia.- es un buen barómetro de lo que es una sociedad y de su capacidad para dominar su propio futuro; el rechazo del conocimiento es propio de sociedades perdidas”.
Generalmente, en tiempos de crisis económica, la ciencia recibe poco apoyo. El gobierno socialista de Francois Mitterrand actúa en forma opuesta basándose en la tesis que la ciencia y la tecnología tendrán un rol positivo para, precisamente, salir de la crisis.
Hoy se nota claramente un cambio de la política. Se ha escogido temas y se favorece la reagrupación de medio técnicos y humanos para llevar a cabo proyecto ambiciosos en los que participen varios laboratorios. Es más, se impulsa la colaboración científica entre los países europeos. Es en esa dirección que apunta el proyecto “Eureka”. Abandonar los feudalismos para crear la ciencia europea, frente a las superpotencias. La importancia de la ciencia iba acompañada de la importancia prestada a los científicos: “Investigadores franceses, retomen la confianza. El tiempo del desprecio lo sustituiré por el tiempo del respeto y del diálogo”, afirmaba Mitterrand.