16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 22 de noviembre de 1987

Educación
Competencia macabra

El Presidente Alan García ha expuesto ante el país sus ideas sobre Educación, proponiendo al mismo tiempo algunas reformas. Una de las ideas que preocupan es la eventual reducción de la parte correspondiente a la física y la química. En tiempos de gran competencia científico-tecnológica mundial, sería graves que tales intenciones se pongan en práctica, porque nos estaríamos asegurando un futuro de mayor dependencia tecnológica y por lo tanto de pobreza, que no necesariamente va acompañada de democracia.

Las ciencias física y químicas están íntimamente relacionadas con el progreso material. Sin embargo no se puede negar que el progreso material siempre va acompañado con mejores posibilidades para desarrollar la cultura general. Entonces, cuando el Presidente García afirma que debe educarse para la democracia, cabe añadir que ésta será más sólida en un país sin dependencia científico-tecnológica. En esta misma página (L.R. 22-10-87) recordábamos las palabras del presidente francés Francois Mitterrand ante los científicos de su país: “¿Qué lugar habrá para Francia en la división internacional del saber? Yo respondo: uno de los tres primeros lugares del mundo, ¿La ciencia, la libertad o el avasallamiento? Yo respondo libertad, con la condición de dotarse de los medios”.

El ministro de Ciencia y Tecnología de Francia, Jean-Pierre Chevenement, 1981, al iniciar un gran debate sobre ciencia, declaró: “La actitud ante el conocimiento –por lo tanto ante la ciencia- es un buen barómetro de lo que es una sociedad y de su capacidad para dominar su propio futuro; el rechazo del conocimiento es propios de sociedades perdidas”. Estas frases de políticos franceses fueron recordadas en ocasión de la visita al Perú del Presidente Mitterrand, pero reflejan en cierto modo la diferencia de trato que se tiene para la ciencia en los países industrializados y países como el nuestro.

En países del Tercer Mundo, la mayoría de los egresados universitarios que desean seguir estudios científicos de alto nivel parten al extranjero, cuando es posible. Así nacen los grupos de expertos con denominaciones como “Chicago Boys” que tuvieron una fuerte influencia en Chile. Desde 1960 en EE.UU., el número de estudiantes extranjeros en ciencias ha aumentado en un factor 10.

Marcel Roche hace notar (Impac, Science at Societe, XVI, 59, 1966) que los investigadores científicos no gozan de prestigio en países como el nuestro: “Diplomas de nivel inferior, de abogado, médico o cirujano son no sólo mejor remunerados, sino que gozan de un status social más elevado” (que los de científicos). Roche afirma que en las familias ricas se prefiere desanimar a los hijos de seguir carreras científicas, invocando sueldos mediocres.

Creo que debe reconocerse que la enseñanza de la física y la química está muy mal llevada en los colegios. Pero la reducción de su enseñanza parece una reforma poco acertada. Lo que debe hacerse urgentemente es elevar el nivel de los profesores de ciencia. Hay que pasar de la época de la memorización de fórmulas a la época de la comprensión de las leyes naturales para aprovecharlas para el progreso del país. Esta sería una tarea revolucionaria.