16 Mayo, 2004
Físico nuclear
Articulos

 

La República, 18 de junio de 1988

Educación superior
Realidad y planes de estudio

En estos tiempos, los conocimientos científico-tecnológicos se acumulan a velocidades electrónicas. Miles de laboratorios se encuentran trabajando febrilmente en la búsqueda de nuevos territorios científicos. En el Perú, estamos viviendo realidades completamente diferentes a las de la década anterior. Por ejemplo, nuestro país está a punto de completar un paso fundamental hacia la era nuclear. Una realidad que aquellos que nos dedicamos a la ciencia la palpamos día a día.

Es más, estamos sometidos a la presión del progreso: estamos forzados a progresar. Así los programas de estudio de las facultades de ciencia e ingeniería sufren forzosamente de una constante caducidad. Los docentes universitarios, cada vez deben ser investigadores, tienen que alimentar sus conocimientos en la práctica. Ahora más que nunca los profesores universitarios son necesariamente el nexo entre los estudiantes y los laboratorios con que cuenta nuestro país, sea en las empresas industriales o instituciones científicas del Estado.

En realidad, no se trata de algo revolucionario en el mundo. Sabemos perfectamente que por ejemplo en Japón, cada profesor universitario tiene estrechas relaciones con el aparato productivo. Así, los estudiantes ven en el profesor el vínculo que los ligará a la realidad de su país la que, en algunos casos depende fuertemente del contexto internacional.

Es precisamente el contexto internacional el que cambia a mayor velocidad. En una entrevista con un egresado de la Universidad Nacional de Ingeniería, especialista en computadoras y electrónica instrumental, pudimos darnos cuenta que los que se enseñaba hace 10 años tiene poco que ver con la realidad de hoy. Sus conocimientos actuales los adquirió en el ejercicio constante de su especialidad y de cursos de perfeccionamiento en el extranjero.

En contacto con la realidad, del mundo científico y de la producción nos convence de la necesidad de continuo cambio en los programas de estudio, sobre todo en las especialidades de ciencia e ingeniería. Se puede constatar que son los estudiantes los más interesados y activos en la búsqueda de nuevas formas de encarar el problema de la educación superior.

El primer tema de preocupación de los jóvenes que están a punto de salir de las aulas universitarias, es el rol que va a desempeñar en la sociedad. En tal sentido es que tienen el espíritu abierto y son sensibles a los progresos que se están cristalizando dentro del mundo extrauniversitario.

Es más los jóvenes de hoy son muchos más críticos que los de hace diez años. Ellos desean no sólo acumular conocimientos sino que aspiran a comprender los mecanismos o procesos que llevaron al descubrimiento de nuevos conocimientos, o a revoluciones tecnológicas. Aquí no se trata de un simple deseo académico, sino de una necesidad de comprender la forma cómo ellos mismos tendrían que crear conocimiento para resolver los problemas que se presentan en el desarrollo de la ciencia y también los problemas diarios de la sociedad.