16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 12 de octubre de 1988

La crisis y la ciencia
Sobrevivir y preparar el futuro

La crisis económica, en la que se ha hundido al país, es pagada por la población entera, sobre todo por aquella con menos recursos. Esto se ha repetido múltiples veces. Pero, lo que debemos tener en cuenta, también, es ¿qué pasará cuando se logre respirar –después del sacrificio que se demanda a los peruanos-

Más aún, habrá que preguntarse sobre el Perú que dejaremos para nuestros hijos y nietos. La respuesta depende, sin duda alguna en parte, de la inversión que hagamos desde hoy en ciencia y tecnología.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología ha obtenido hasta ahora una ayuda significativa aunque insuficiente según lo recomendado por los especialistas en ciencia y tecnología del mundo. Con ello se ha subvencionado –parcialmente- numerosos proyectos de investigación.

Por otro lado, el Estado ha mostrado interés en algunos proyectos de investigación tecnológica y científica que se venían desarrollando en grandes instituciones estatales. En algunos casos, la oposición conservadora ha manifestado su preocupación por las inversiones del Estado en proyectos de ciencia y tecnología de envergadura, cuando se vive la peor crisis de la historia.

En la situación actual, sin embargo, el gobierno deberá tomar decisiones trascendentales, en lo que respecta a la ciencia y tecnología, puesto que de su desarrollo depende el futuro de las nuevas generaciones.

En realidad, la responsabilidad sobre el futuro recae sobre todas las fuerzas políticas del país, las cuales deberían –así como en otros dominios- llegar a un acuerdo nacional sobre la planificación del desarrollo científico-tecnológico.

Los partidos conservadores o neo-liberales están focalizados hacia el extranjero, hacia los centros de dominio tecnológico y económico. Sus planteamientos se basan en una casi total dependencia respecto de dichos centros, desdeñando por ende todo esfuerzo científico tecnológico en este país. “Dejen que investiguen o inventen los otros”, parece ser la frase que orienta sus decisiones en el dominio de la ciencia y tecnología.

Sin embargo, las fuerzas políticas progresistas deberían dejar de lado sus diferencias para concertar una política científico-tecnológica, que no se altere con la alternativa del poder. No hay nada más dañino que estar comenzando todo el tiempo con diferente óptica, sin antes haber agotado los esfuerzos de una línea política sólida y coherente, lograda en concertación.

En este momento –grave para el país- no deberíamos perder la perspectiva. Las medidas para aliviar el peso que cae sobre las capas desfavorecidas de la sociedad son impostergables. Pero así como se trata de lograr que sobrevivamos, debe tomarse las decisiones para que la ciencia y tecnología sea protegida de la crisis. En caso contrario, estaríamos cerrando toda puerta que nos permitirá, en el futuro mediato, resurgir como nación en desarrollo, y así se frustrarían los actuales esfuerzos en la investigación científica y tecnológica.