16 Mayo, 2004
Físico nuclear
Articulos

 

La República, 09 de noviembre de 1988

Ciencia y tecnología
Las perspectivas del siglo XXI

Cuando uno se refiere a la ciencia del futuro, tiene que señalar la dirección que está tomando ya, en estos momentos. En otras palabras, las disciplinas que se están cultivando y el apoyo que están recibiendo, en comparación con otras actividades. Además, debemos reconocer que –aún cuando se tiende a pensar que hay una sola ciencia- las disciplinas que florecen en el Hemisferio Norte no serán, forzosamente, las mismas que traten de desarrollarse en nuestro hemisferio.

De acuerdo a la tendencia de la ciencia en el Hemisferio Norte se puede afirmar que la biogenética será la “ciencia estrella”. Los biogenéticos lanzan espectaculares llamados a sus gobiernos en busca de apoyo económico para sus investigaciones. Recientemente, los especialistas norteamericanos de la biogenética solicitaron unos 2 mil millones de dólares para iniciar un ambicioso programa de investigación sobre la carta genética. Se trata de comenzar a descifrar los secretos del lenguaje genético, guardados en las “supermoléculas” de ADN y ARN. Según los científicos, cuando se domine dicho lenguaje, se podrá predecir las características detalladas de los seres que se formarán a partir de un embrión, pudiendo, además, curarse una serie de enfermedades genéticas, que afectan a un gran porcentaje de seres humanos.

Otro campo de la investigación científico-tecnológica, que genera interés en los países industrializados, es el de los superconductores. Aunque ya no con el optimismo inicial, se piensa que es posible dar una aplicación práctica y revolucionaria a los superconductores producidos en el laboratorio. Los norteamericanos y los japoneses se encuentran hoy en una verdadera carrera de 24 horas diarias hacia la “superconductividad”.

Finalmente, existen también la carrera hacia la fuente inagotable de energía, constituida por los reactores de fusión. El dominio de esta poderosa fuente de energía es la principal preocupación de los países del Norte. Los europeos tienen, en este campo, el conocido proyecto TOKAMAK nombre del reactor capaz de confinar la energía liberada en la fusión nuclear. El combustible del reactor de fusión es el hidrógeno, elemento abundante en nuestro planeta.

Pero todo esto se refiere a los países industrializados. Las naciones del Tercer Mundo como la nuestra se encuentran, en estos tiempos, sufriendo la carga de las deudas y supervivencia cotidiana. Pocos tienen energía o medios para trazar una estrategia de desarrollo científico-tecnológico a mediano plazo. Sin embargo, ha quedado bien establecido que, si no se despierta y se traza dicha estrategia, nuestra numerosa población viviría un mundo de privaciones, caos y tremenda inestabilidad, generada por la falta de todo.

Por lo dicho, no debe perderse de vista el aspecto científico tecnológico para cualquier proyecto nacional. Sin embargo, es difícil encontrar en las proposiciones de los políticos, que pretenden gobernar el país durante la última década del siglo XX, una clara variable científico-tecnológica.

Esta falencia ha llevado a científicos de la Universidad Nacional de San Marcos a proponer una comisión de estudio sobre las áreas de la ciencia y tecnología que tienen posibilidades de desarrollarse en nuestro país, con efecto catalizador en el desarrollo nacional. Esa situación ha generado, también, el pronunciamiento de la Universidad Nacional de Ingeniería, que lleva por encabezamiento la frase significativa siguiente: “Sin ciencia y tecnología no habrá transformación ni desarrollo nacional”. Esta misma preocupación tiene el CONCYTEC que organiza un “Encuentro Internacional sobre Ciencia y Tecnología para el Desarrollo: Perspectivas para el siglo XXI”