La República, 06 de enero de 1989
TECNOLOGIA Y SOCIEDAD
Los ecologistas peruanos y el “peligro” nuclear
Hace algunos días, las pantallas de televisión proyectaron una pintoresca manifestación antinuclear, en la que –con bombos y platillos- los protagonistas trataban de amplificar la magnitud de su protesta. Uno de los manifestantes –tal vez para poner más alta la condena al desarrollo nuclear- se desplazaba veloz y vistoso, sobre zancos. El portavoz -de origen extranjero, o al menos lo parecía- explicaba los peligros del desarrollo nuclear peruano. De lo visto y escuchado –así como de la realidad- puede extraerse algunas conclusiones.
Persiste un casi completo desconocimiento del Estado de desarrollo nuclear del Perú y de la Región. Esto es también demostrado en artículos periodísticos, donde se afirma que el reactor de Huarangal, servirá para proporcionar con energía eléctrica pueblos alejados del Perú, cuando en realidad ese reactor no servirá como fuente de energía eléctrica. Algunos que aparecen como mayor informados, nos dicen que Colombia tiene un reactor de 10 megavatios, cuando ese país cuenta con un reactor con potencia mucho menor que 1 megavatio. Por otro lado, se confunde mucho un reactor de investigación con un reactor de potencia, cuando estos tienen poco en común. Otros afirman –o creen- que el reactor peruano servirá para irradiar alimentos para su conservación, cuando las fuentes de irradiación para esos fines serán –si se decide a usar técnicas nucleares para ello- compradas en el extranjero. Los más osados afirman que lo que se hace con un reactor nuclear puede ser realizado con técnicas alternativas.
En el marco de esa confusión nuclear, surge un movimiento ecologista que con imaginación artística capta la atención periodística.
Ello sería realmente positivo si se nos mostrara, con veracidad, los riesgos tecnológicos que acarrean las actividades industriales peruanas. No es positiva dicha imaginación, cuando crea versiones apocalípticas de los riesgos nucleares en el Perú: se escuchó decir a alguien que un accidente nuclear en el Perú contaminaría la ciudad de Lima, cuando ello está lejos de la verdad.
La población limeña debe saber, que en el peor accidente de una reactor nuclear de investigación moderno, no se compromete persona alguna de la población.
La población limeña no tiene porque preocuparse en el ámbito nuclear. Ello no significa que no hay riesgos en el uso de sustancia radiactivas para fines médicos o industriales. Lo que debemos saber es que existen oficiales de seguridad y agentes que controlan con celo la circulación de sustancias radiactivas.
Finalmente, hay que ser exigentes cuando se trata de cuidar el medio ambiente. Creo que las organizaciones con vocación ecologista tienen la obligación de trabajar muy fuertemente para que la ciudad de Lima sea humanizada. En estos tiempos de ausencia de todo respeto por el hombre, se ven fábricas ambulantes de humo que se desplazan en plena ciudad. También han surgido una especie de cortadores de árboles, que convierten en carbón las fuentes de oxígeno. Asimismo, se han instalado laboratorios abierto –y casi naturales- de microbios y bacterias en las calles. El limeño es atacado “ambientalmente” de todos lados, pero se encuentra muy lejos de riesgos nucleares. Invito a los ecologistas al afinamiento de puntería.