16 Mayo, 2004
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La República, 28 de enero de 1989

Ciencia y Tecnología
La necesaria integración regional

Como era de esperarse, la crisis económica se ha hecho sentir, con mayor fuerza en el campo de la investigación científico-tecnológica. El presupuesto acordado a instituciones dedicadas a la investigación, es tan pobre que no alcanza ni para el primer trimestre de funcionamiento. En realidad, los recursos económicos del país tampoco alcanza para alimentar adecuadamente a la población infantil. En esa cruda realidad, se hace imprescindible iniciar una estrategia regional de desarrollo científico-tecnológico.

Integrando se avanza más. Esto es un hecho. Aquí no se trata de sumar, se trata de multiplicar. Para empezar el camino, debemos tomar en cuenta que la colaboración científico-tecnológica es la vía de integración menos difícil. En el campo de la comercialización –por ejemplo- la integración se hace muy difícil, debido a los recelos entre los países. Nadie quiere disminuir sus aranceles. Un ejemplo concreto es el caso del alambre de púas, producido por Ecuador. El país del Norte eleva sus aranceles para que los vecinos no puedan introducir alambres de púas. Pero por otro lado, Ecuador también tiene productos que desearía exportar y que seguramente encontrará barreras insalvables.

El nivel de atraso tecnológico del Perú, respecto a los países de América Latina, es muy preocupante. Ese nivel es solo superior al de Bolivia. Esta situación debe inducir a nuestro país hacia un proceso de recuperación de capacidades perdidas. Para ello, la interacción con fuentes de tecnologías es una necesidad.

En la actualidad, existen algunos esfuerzos integracionistas. Uno de los productos de ese esfuerzo es el Sistema Andino de Información Tecnológica (SAIT). Durante el trabajo de SAIT se a notado dificultades en el campo comercial. Sin embargo, algunas empresas ya no vacilan en intercambiar información, buscando establecer relaciones dentro de la región.

Una vez comprendida la necesidad de la integración científico-tecnológica, habrá que definir la forma de comenzarla.

Los expertos opinan que debe intercambiarse profesionales en programas de pasantías, en las que investigadores de un país intervengan en proyectos de otro, en programas similares a los que se realizan en la Comunidad Europea. Ha sido demostrado que la Integración física es la más perdurable.

Para darse ese primer paso es necesario intercambio de información. Actualmente se está comenzando y ello conforma la base de la nueva estrategia de desarrollo regional.

Otro aspecto es la concertación en proyectos y desarrollo de nuevas empresas de tecnología.

La informática, ciencia de materiales, entre otros, son los campos que comienzan a nacer en forma concertada.

Mencionemos un campo de investigación que podría ser materia de colaboración regional. En la Universidad Nacional de Colombia, existe un equipo de investigadores que ha logrado identificar la secuencia de aminoácidos que conforman la ADN de la membrana de plasmidium de la malaria. Este equipo se ha convertido en líder en el campo de investigación inmunológica, pudiendo dar lugar a un programa de colaboración regional. “Los recursos materiales y las capacidades humanas de Colombia, en esta disciplina, deberían ser aprovechados por los demás países de la región”, afirma el Ing. Javier Verástegui, del Sistema Andino de Información Tecnológica del Acuerdo de Cartagena.

Así como, en el caso de la inmunología, existen muchos otros campos que pueden dar inicio a la integración regional, como única salida –a mediano plazo- esta crisis indeseable.