La República, 14 de agosto de 1989
Ciencia en España
Apostando al futuro
El Primer Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, presentado por el presidente español, Felipe González, ha provocado una serie de debates en el marco de un seminario organizado en Valencia por la comunidad universitaria (ver Mundo Científico No 82) se esta ciudad. Esta nota pretende resaltar algunos puntos tratados en ese seminario, que podrían interesa a los investigadores peruanos, debido a la similitud cultural de las clases dirigentes españolas y peruanas, creada por razones históricas.
En primer lugar, en es seminario se mencionó los esfuerzos “para romper con el tradicional acientifismo de la cultura española y a superar los viejos esquemas que identifican la cultura con las humanidades y a difundir, en colaboración con los medios de comunicación, una información cultural y científica para que llegue a más amplios sectores de la sociedad” (palabras de Santiago Roldán, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo).
En España existe una desarticulación de los diversos sectores de la actividad humana. Por ello, el Plan alienta la investigación en las empresas, para desarrollar líneas de investigación y la utilización de los resultados obtenidos en las universidades. Asimismo, se favorece la relación entre organismos públicos, universidades y empresas privadas. Se contempla el intercambio de personal investigador entre la universidad y las empresas..
Por otro lado, debido a que el número de investigadores es pequeño, el Plan dicta medias para la capacitación de nuevos investigadores y el entrenamiento de los antiguos. Para ello también se contempla el envío de investigadores a países extranjeros. Juan Rojo –Secretario de Estado de Universidades e Investigación-, señaló que en la política científica hay que tener en cuenta dos factores: la calidad de la investigación y la oportunidad (conexión con las prioridades del entorno socioeconómico), de su correcta suma depende la eficaz política científica. En cuatro años de vigencia del Plan, se pretende formar 100,000 investigadores que no solamente ingresarán a las instituciones estatales sino que deberán ser integrados a las empresas públicas.
En el seminario se vio la urgente necesidad de crear el statu de profesor investigador (“profesor liberado”) para que se dedique 100% a la investigación, dejando la carga docente.
Los recursos par la investigación son decisivos. En tal sentido, el objetivo español es alcanzar 1% del PIB para el año 1990. Isabel Verdeja, Directora General de Innovación Industrial y Tecnología, convocó a las empresas para que gasten en investigación y desarrollo (I + D), a la vez que hizo notar el efecto desencadenante del gasto público en ciencia y tecnología: “El único dinero malgastado en I + D es el que no se gasta en I + D”.
En el Plan se ha considerado tres grandes áreas: Agroalimentación y Recursos Naturales, Tecnologías de la Producción y de la Comunicaciones y Calidad de Vida. En la primera se considera las tecnologías de punta: comunicaciones, electrónica, automatización y nuevos materiales. En la segunda se trata de programas de investigación agrícola y ganaderas o en el de culturas. En la tercera se encuentra la biotecnología, la industria farmacéutica, las ciencias sociales y humanas, entre otras.
La planificación en la investigación científico-tecnológica española nace ante la necesidad del país ibérico de no alejarse, tecnológicamente, de sus socios comunitarios europeos. Sin embargo, Juan Rojo reconoció que la palabra planificación no es muy bienvenida en los medios investigatorios, al mismo tiempo que aclaró que el Plan no es rígido, sino que podrá ir ajustándose según los resultados de la práctica.
Con el mencionado Plan, como lo dijo Santiago Roldán, España apuesta al futuro con el reto de mayor dificultad pero el más urgente: La innovación y el cambio tecnológico.