La República, 24 de agosto de 1989
Universidades Nacionales
Frustrando programas de desarrollo
Es indudable que algunas universidades nacionales han realizado esfuerzos para disminuir la dependencia económica del Estado, que es cada vez más grave, debido al poco interés que este ha mostrado por apoyarlas realmente.
Por ejemplo, la Universidad Nacional de Ingeniería tenía en 1985 el 92% de su presupuesto proveniente del Estado (del 8% restante, el 90 % provenían de los derechos de examen de admisión), mientras que actualmente ese porcentaje ha disminuido cerca de 50. Gran parte de los ingresos de la Universidad Nacional de Ingeniería actualmente proviene de recursos propios.
En realidad, la participación de los recursos propios en la Universidad puede aumentar en forma aún más significativa, si es que se explotara los equipos de laboratorio con que cuenta. Esto es cierto, a pesar que dichos equipos de laboratorio no son los mejores existentes en el país. Como una muestra de lo dicho, la UNI cuenta con una empresa que tiene 40 años, pero que no es explotada en forma conveniente, afirma el propio Secretario General de dicha universidad, Ing. Aberlado Ludeña.
A pesar de las limitaciones, la UNI ha logrado proyectarse hacia la comunidad, a través de convenios. La Facultad de Mecánica, para citar un sector ha celebrado convenios con INICTEL, Universidad de la Cantuta, FOPTUR, SEDAPAL, entre otros. Esto ha provocado demanda de profesionales. En 5 años, el número de ingenieros ha pasado de 3 a 44, todos ellos participando en proyectos de producción en dicha facultad.
En general, puede afirmarse que la UNI ha roto los muros que la separaban de la comunidad nacional. Entre los convenios firmados se encuentran también algunos con municipalidades lejanas. Se han entablado relaciones con los aguarunas, comunidades de Cusco, Alpamayo, entre otras. Las esperanzas que han cifrado las diversas comunidades reciben respuestas favorables de parte de la universidad.
Además de la apertura de la UNI hacia la sociedad peruana, también se ha iniciado un ambicioso proyecto de colaboración internacional.
Por otro lado, la UNI ha promovido diversos debates de interés tecnológico para el país, entre los que se encuentra el reciente forum sobre el gas de Camisea.
Todos estos esfuerzos encuentran hoy un serio obstáculo: la paralización por la huelga de profesores y empleados. Las consecuencias de la paralización son en realidad doblemente negativas. Por un lado, interrumpe los puente creados entre la Universidad y la Sociedad, y, por otro, perjudica a los estudiantes provenientes en un 60% de las clases populares.
Lo que puede observarse es que el Gobierno no presta gran interés al problema. Pero, además los propios integrantes de la Comunidad Universitaria dejan que las cosas sucedan libremente, sin ninguna evidente voluntad para obtener solución a la paralización. El Estado se desinteresa, pero también los profesores y empleados parecen tener esta actitud. En algunas oportunidades, los estudiantes han reaccionado contra intentos de cierre de puertas, por ejemplo, pero hoy sólo esperan que la solución venga de arriba.
Lo que es aún más inquietante, es que se está creando casi como una tradición el funcionamiento a medio tiempo de la universidad. Los estudiantes de ingeniería, que antes se concluían en 5 años, hoy parece normal que se hagan en 10 años, debido a las continuas paralizaciones. Cabe entonces preguntarse ¿Cómo podemos mejorar el estado de la Universidad si trabaja a medias?.