16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 19 de febrero de 1990

Hacia la modernidad

Una de las características de la ciencia es su continuo crecimiento en conocimientos, basados en la experiencia. En ese sentido, la sociedad avanza o progresa nutriéndose constantemente de ciencia. A mayor conjunto de conocimientos, mayores posibilidades de bienestar. Pero no sólo se debe adquirir el conocimiento del exterior –lo que significaría un constante atraso respecto al que los descubrió- sino que debe aprender a hacer ciencia, es decir descubrir por sí mismo las leyes que rigen la naturaleza.

Por otro lado, la sociedad va adquiriendo poco a poco características científicas. Una sociedad científica no olvidará a ninguno de los episodios históricos por lo que ha pasado, sino que los integrará a sus elementos de análisis para escoger caminos nuevos en la eterna búsqueda de mayor bienestar. Por supuesto, que todo lo nuevo que escoja será una experiencia cuyo resultado sólo se conocerá cuando termine. En tal sentido, no se podrá anunciar resultados antes de la experiencia. Este aspecto, especialmente en el período electoral actual, no parece cumplirse en nuestro país, en el cual reina un festival de promesas de carácter determinista.

La sociedad científica es permanentemente crítica, interrogándose siempre sobre la validez de los caminos escogidos. Nada es considerado definitivo y siempre se está pensando en mejores posibilidades. La sociedad científica es abierta a elementos exteriores de conocimiento pero no los adopta ciegamente sin antes hacer un análisis sobre la viabilidad en su propias realidad. En todo caso, ese análisis no será concluyente, limitándonos a experimentar si prevé probabilidades de éxito.

La componente tecnológica de una sociedad se manifiesta en la constante investigación de soluciones a los problemas, sobre la base de los conocimientos científicos, obtenidos en su seno o en el de otras sociedades.

Así, una sociedad científico-tecnológica incentiva universidades e impulsa laboratorios. En estos florece la investigación aprendida –haciéndola- en las primeras, en las cuales, además, surgen ideas nuevas, producto del constante debate.

Por ello, una universidad fuerte es garantía de una sociedad científico-tecnológica, es decir del aspecto positivo de la modernidad.

Finalmente, el tema científico-tecnológico debe ser el eje del debate de ideas entre agrupaciones que proponen nuevos caminos. En esta dirección, los investigadores científicos y tecnológicos del país convocan a los candidatos presidenciales al “Foro sobre política científica y tecnológica 90-95”, que se llevará a cabo entre el 06 y 08 de marzo, en el local de Petroperú. Dicho foro ofrece la oportunidad a los candidatos para que comiencen a proponernos soluciones científicas y tecnológicas a nuestros problemas, iniciando un camino hacia la modernidad.