16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 13 de junio de 1990

Revolución 90
Explosión de teorías

El 10 de junio de 1990 aparecerá como el día en el que los esquemas teóricos clásicos de la sociología y de la psicología colectiva, manejados por nuestra dirigencia política, se desmoronaron ante los resultados de un acto electoral por la presidencia del Perú. Todavía no se logra comprender completamente los que ha ocurrido...

Se pensó por un momento que la intervención de la Iglesia Católica en la campaña electoral, ante la provocación de volantes apócrifos, sería decisiva, no lo fue. Se creyó que la televisión, engreída como modelador de voluntades, usada como medio para lanzar una avalancha propagandística millonaria sobre la opinión pública, jugaría un rol preponderante: no fue así.

Se pensó que documentos presentados ante las pantallas sobre supuestas irregularidades de un candidato serían fatales para su meta de gobernar el país: no lo fueron.

Se pensó que el espejismo europeo podría atraer las voluntades electorales de los pueblos andinos: nada más falso. Se creyó que un literato célebre podría ser considerado como el más capacitado para gobernar un país: inexacto.

Ante la incomprensión del fenómeno, los conservadores perdieron el acostumbrado aplomo, llegando a sugerir que el pueblo es ignorante. Los resultados muestran que la ignorancia no está precisamente en los pueblos, sino en los dirigentes conservadores.

Los periodistas más ilustrados de la televisión todavía no logran comprender lo sucedido, cuando es tan fácil ver que este medio de comunicación, por ahora, perdió su credibilidad. Aquí cabe decir algo. Todos los que vieron el debate entre los candidatos y luego vieron los spots pudieron comprobar los cortes de frases de un candidato para dar a entender lo contrario de lo que dijo. Esto no jugó a favor de la credibilidad de dichos spots, sobre todo porque los televidentes vieron y escucharon ambas versiones.

En realidad, lo que ha pasado aquí es una revolución pacífica, la revolución de los choncholíes, como diría José Carlos Mariátegui en la obra teatral de Alfonso La Torre sobre Vallejo. Es una respuesta colectiva de las numerosas capas marginadas del poder político, social y económico. La marginación podría subsistir cuando se margina a una minoría, pero en nuestro país se trata de una enorme mayoría.

¡Que tal responsabilidad!, exclamaría el mismo José Carlos en la misma obra, al rendirse cuenta que sus libros influirían en el futuro del país. Hoy podríamos decir lo mismo a Alberto Kenyo Fujimori Fujimori al convertirse en el símbolo de la revolución surgida de la esperanza popular.

Los científicos sociales tienen hoy un paraíso para la investigación de nuevas teoría para explicar nuestra realidad. Los políticos tienen por su parte, la oportunidad de cambiar su lenguaje y no limitarse a esquemas simplistas donde parezca existir sólo los términos derecha, izquierda, comunismo. La Iglesia ha recibido la advertencia para renovarse y liberarse de su naturaleza conservadora en un mundo que cambia en forma fulgurante.

El Perú, por su lado, con la inteligencia que ha demostrado, estará atento a lo que haga Cambio 90. Sintiendo suya esta revolución, hará todo lo posible para que no fracase.