16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 02 de octubre de 1990

Ciencia y tecnología
Depresión en tiempo de emergencia

Aún en tiempos de guerra, los hoy países industrializados siguieron haciendo ciencia: trabajando para encontrar nuevas soluciones a viejos problemas. En cambio, los países que hoy se debaten en la miseria siempre la abandonaron, mirándola con desdén. En estos momentos, nuestro país está en emergencia y necesita más que nunca tomar decisiones basadas en la experiencia de siglos de historia universal.

En primer lugar, el Estado no debe deprimir la investigación científico-tecnológica; por el contrario, debe incentivarla. Las decisiones depresivas de la investigación llevan irreversiblemente a la pérdida del potencial adquirido, retrasando el despegue del nivel de pobreza actual.

En estado de emergencia, se tiene la tentación de realizar sólo actividades calificadas de rentables, creando una situación de riesgo para el futuro mediato. Es probable que hoy, por las circunstancias, hay que priorizar las actividades nacionales, despojándonos de intereses personales o de grupo. Para ello habría que hacer una lista de priorización, eliminando incluso los llamados derechos adquiridos de grupos de poder, y que pretenden mantenerlos aunque el resto del país se hunda.

Es contraproducente, por ejemplo, cortar las partidas que permitían estrechar los lazos entre los institutos de investigación y las universidades. Recordemos que varios institutos de investigación fueron creados en los años 70, a costa de las actividades de investigación en la universidad. Las relaciones con la universidad permiten enriquecer las investigaciones en los institutos. En las universidades existen investigadores de alto nivel que podrían, en colaboración con los investigadores de los institutos, explotar adecuadamente las infraestructura instalada en el país.

Reconozcamos que ello es difícil debido a nuestra mentalidad producto de siglos de colonialismo feudal. Sin embargo, debemos recordar que la falta de comunicación produce duplicación, dilapidación de recursos y, lo que es más importante, resultados de dudosa validez, como suelen informar los expertos de organismo internacionales de financiamiento que visitan nuestro país para evaluar proyectos en ejecución.

Finalmente, tengamos presente que es riesgoso empujar a las instituciones de investigación a una gestión sin recursos y evaluarlas como empresas que deben ser rentables en el corto plazo. La evaluación de la investigación toma, necesariamente, aspectos nacionales, que escapan a los criterios empresariales de producción inmediata, relacionada al “flujo de caja positivo”. Sólo para poner un ejemplo, mencionemos el caso de una planta de producción de ácido carmínico a partir de la cochinilla. Esta planta está siendo desarrollada por el Instituto de Investigación Tecnológica Industrial de Normas Técnicas (ITINTEC) –llamado a producir tecnología- y será puesta a disposición de las empresas llamadas a producir riqueza.

A manera de conclusión, citemos a Hyung Sup Choi (Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Corea e Investigador del Instituto de Estudios Estratégicos e Internacionales): “En países en desarrollo, la tecnología debe ser vista como uno de los más importantes medios para lograr los anhelos de desarrollo nacional”.