16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La Crónica, 22 de noviembre de 1990

HOMOLOGACIÓN
¿Ciencia + Tecnología = Burocracia?

Uno de los puntos fuertes de su política económica, anunciados por el Primer Ministro, Juan Carlos Hurtado Miller, es la homologación de sueldos y salarios de los empleados públicos. Aún no está claro lo que saldrá de ello; pero los investigadores científico-tecnológicos, en la amenaza de ser arrastrados a escalas burocráticas. La Sociedad Peruana de Ciencia y Tecnología (SOPECYT) alerta acerca del tremendo riesgo que ello significa para la Nación.

La SOPECYT agrupa a investigadores de los institutos de investigación científica y tecnológica. Por ello siente las palpitaciones de supervivencia de los ingenieros y científicos, Sin embargo, el problemas tiene que ver más con el futuro del país que con la supervivencia.

Se trata de decidir si vamos o no a preparar un futuro que nos permita salir de la calidad de exportador de materias primas con el mínimo valor agregado. Esta pregunta es equivalente a otra más cruda y directa: ¿queremos o no salir de la pobreza?.

Lo dicho ha sido repetido mil veces en numerosos foros nacionales e internacionales, pero jamás fue tomado en cuenta por el Estado Peruano. La consecuencia de este olvido es evidente: los mejores investigadores científico-tecnológicos han dejado el país, convirtiéndose en elementos adicionales del poder de los países industrializados. Si no se toma decisiones atinadas, el éxodo aumentará geométricamente: es que ya no se trata sólo de defender el derecho de comprar un libro, hoy es cuestión de supervivencia.

Por otro lado, se menciona mucho la necesidad de un Estado eficiente. Ello conlleva el reconocimiento al esfuerzo. En tal sentido, es irracional que un portapliegos de una empresa estatal, perciba una remuneración más de tres o cinco veces mayor que un médico, o un investigador que cuenta con un título profesional y grados de magíster y doctor y con muchos años de servicio al Estado. En el país existen instituciones de investigación como el IPEN, IGP, INGEMMET, INIPA, IMARPE, ITINTEC, en los que parece se hubiera decidido despoblarlo de investigadores, otorgando remuneraciones irrisorias que invitan a la deserción. Por ejemplo un investigador del IGP recibe un ingreso de 26 millones de intis. Lo mismo ocurre con las universidades nacionales del país.

Para enfrentar este grave problema, la SOPECYT tiene una propuesta. Primero, formar el Sistema de Ciencia y Tecnología (SICYT) conformado por las instituciones de investigación científica y tecnológica. Segundo, establecer la carrera del investigador científico-tecnológico, administrado por el CONCYTEC.

La SOPECYT pone a los poderes del Estado frente a su responsabilidad de defender a la Nación de las más grande amenaza de los últimos tiempos, el éxodo total de los investigadores científico-tecnológicos del país y en consecuencia el bloqueo total de toda salida de la pobreza en la que se encuentra.

Este año hay una coyuntura especial. El Presidente Alberto Fujimori, conoce perfectamente el problema. Por otro lado, en el congreso hay profesionales científico-tecnológicos –como el presidente de la Comisión Bicameral de Presupuesto, Ing. Elmer Evangelista. Tal vez esta vez la ciencia y la tecnología no sufra el olvido de siempre, el que se ha revelado fatal para el país.