La república, 16 de febrero de 1991
Bacterias sin guerra
En estas páginas (22-02-91) hicimos referencia a las terribles consecuencias de la guerra bacteriológica, afirmando que estas serían mas graves en los casos de países con deficiencias hospitalarias. Decíamos entonces que “el mayor riesgo de las armas biológicas reside en el hecho que las epidemias introducidas en una región puede difundirse a nivel mundial y ser incontrolables”, lo que es cierto en el caso de una bacteria desconocida. Esta nota fue provocada por las especulaciones que se hacen sobre el posible desenlace de la guerra del Golfo Pérsico.
No podíamos imaginar que sin necesidad de guerra, en el Perú tendríamos un ejemplo sobre las consecuencias de una invasión bacteriana.
En la bibliografía, correspondiente, el cólera aparece relacionado con el armamento biológico. El cólera ha sido conocido desde los comienzos de la historia. Produce náuseas, vomitos, diarreas y calambres estomacales y a menudo es fatal. La primera gran epidemia registrada en la historia fue entre 1816 y 1823, en el sudoeste asiático, China, Japón, partes de Africa y en la orilla ese del Mediterráneo. Entre 1826 y 1837 al cólera atacó EE.UU y Europa. En 1830 llegó a Moscú y en 1832 a New York. Ese mismo año en Leeds, Inglaterra, hubo 700 muertos y el Dr. Robert Baker realizó un estudio cuyas conclusiones fueron que la epidemia era común a ciudades sobrepobladas con condiciones insanitarias.
En 1848, en una pequeña área de Londres ocurrieron 500 muertes de cólera. El Dr. John Snow, en su trabajo que se ha convertido en un clásico, demostró que la fuente de contaminación era el agua de caño público que bebía la población. Luego con el microscopio se identificó la bacteria causante del mal.
Se trataba de una bacteria n forma de coma, que vibraba de un lado a otro.. Se le llamo entonces vibrio comma. Ello permitió obtener vacuna de corta efectividad.
Mientras que los descubrimientos sobre el cólera avanzaban, esta epidemia brotó en Europa en 1923.
A pesar de los avances el cólera seguía devastador como ocurrió en Egipto en 1947. En esta ocasión brotó en el Delta del Nilo y se dispersó por toda la región.
Hubo vacunación pero la epidemia se controló solo cuatro meses después, muriendo 20,000 personas.
En la actualidad el cólera es endémico en el sudoeste asiático, produciendo miles de muertes anualmente. La inmunidad en otras partes del mundo es limitada, puesto que no se ha presentado hace mucho tiempo y que, en caso de ser introducido en una región, sería necesarias medidas extremas y no acostumbradas para erradicarlas, sobre todo en lugares en condiciones de higiene y pobreza antes desconocidas.
Este es hoy el caso del Perú, que está atravesando situaciones de emergencia. Para iniciar la catástrofe basta con las imposiciones de políticas económicas deshumanizadas, para pagar deudas, por ejemplo.
En este marco, el Perú era y seguirá siendo un buen candidato para sufrir epidemias como el cólera.
Después del Haití -país que sufre enfermedades infectocontagiosas con consecuencias fatales- Perú es el país más pobre y con peores condiciones de salubridad de América Latina.
No es necesario, una guerra ni la violencia endémica para que mueran miles de peruanos anualmente. La pobreza y los cobradores son suficiente.
Como vemos el Perú tiene varios enemigos ¿estamos defendiéndonos de todos?