16 Mayo, 2004
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La República /Opinión/ 22 de marzo de 1991

Universidad y empresa

Un amplio debate ha sido sostenido, en estos tiempos, en torno a las pequeñas y medianas empresas, y su rol en el desarrollo del país. Paralelamente, la investigación científico-tecnológica universitaria ha sufrido un descenso grave en su actividad. Mirando un poco más detenidamente, a la luz de experiencias extranjeras, uno puede pensar en la viabilidad de la generación de pequeñas empresas en la Universidad Peruana.

Si bien es cierto que los recursos financieros y tecnológicos de las grandes empresas constituyen ventaja considerable, las pequeñas empresas tienen flexibilidad, adaptabilidad y rapidez de respuesta. Estas características son apropiadas en un mundo tan cambiante como el que conocemos en nuestro país.

Estados Unidos ha tratado de combinar ambas ventajas, instalando en las grandes, estructuras de pequeñas empresas. La tendencia es hoy de mayor participación en pequeñas empresas de riesgo.

Uno de los campos de moda en las investigaciones de punta en Estados Unidos es la biotecnología. Las potencialidades de este campo son muy amplias, habiéndose creado numerosas empresas. Las investigaciones son generalmente llevadas a cabo en las universidades. Se puede afirmar que el principal motor de la nueva industria en Estados Unidos ha sido una conjunción de empresas salidas de los centros de investigaciones de las universidades.

Sin embargo, en Gran Bretaña, los conocimientos de los centros de investigaciones universitarias han sido transferidos a las grandes empresas, por el mecanismo de contratos de investigación.

En Japón, los investigadores universitarios trabajan muy estrechamente relacionados con la industria. En este país, los investigadores universitarios están convirtiéndose en intermediarios entre las universidades y las florecientes industrias de punta.

Un rol similar de las universidades es jugado por los institutos de investigación. Aunque éstos han sido concebidos para ejecutar y promover la investigación básica y aplicada en campos especializados.

Cabe preguntarse si las universidades peruanas pueden generar pequeñas empresas –debe tenerse presente que empresas consideradas pequeñas en los países industrializados son medianas en el nuestro.

Para lograrlo, sería necesario que la Universidad ofrezca garantías de idoneidad y continuidad en su funcionamiento. Ello es posible si cuenta con profesionales de alto nivel, alumnos bien seleccionados, infraestructura física adecuada y, sobre todo, con una estructura flexible y adaptable a los requerimientos de asociaciones con empresas.

No es tan fácil. En realidad, los problemas económicos han mermado la capacidad de los laboratorios, produciendo huelgas, éxodos profesionales altamente calificados y discontinuidad en su funcionamiento, creando desconfianza en la Universidad Nacional como ejecutora de proyectos o formadora de buenos profesionales.

Es difícil cambiar esta situación, sobre todo cuando el país atraviesa la peor de sus crisis sociales, económicas y morales. Sin embargo, debe cortarse el círculo viciosos por todos los lugares que sea posible. Las empresas deben arriesgar en proyectos con la Universidad, el Estado debe mejorar las condiciones económicas universitarias, los investigadores embarcarse en proyectos generadores de empresas, y los alumnos deben ir a la Universidad con deseos de salir para crear empresas y no para buscar empleo.

Podría decirse que ello demanda casi la construcción de otro país, que responda a una utopía tecnológica, donde todos apostemos a un modelo en el que la ciencia y la tecnología sean nuestros mejores aliados.

Sin embargo, mientras trabajamos por un Proyecto Nacional, es imprescindible que la Universidad intente, usando los recursos que le quedan, salir hacia la empresa y a las entidades financieras para explotar su capacidad de innovación.

En tal sentido, es oportuno saludar la creación del Centro de Productividad para la Industria (CEPI), concebido y creado por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y la Junta del Acuerdo de Cartagena (JUNAC). Este centro, primero en su género en la Universidad Nacional, tiene por fines apoyar para elevar de los niveles de productividad y calidad de la Industria. Un buen paso que debe resaltarse.