La República /Opinión/ 25 de marzo de 1991
Fracaso de la incertidumbre
La frase “versión reducida de socieconomista”, en la nota del 23/02/91, se refería al hecho de que los fenómenos y evoluciones tratados por las ciencias económicas dependen de innumerables variables, y que es inconcebible reducirla a manejo de cifras. Entender la sociedad, tarea de sociólogos, es imprescindible para hacer economía. Sin ello, no debería tomarse medidas económicas. Pero muchos economistas en nuestro medio piensan que, fijando tales o cuales parámetros económicos (aranceles, por ejemplo), se lograrán los resultados esperados. Olvidan aspectos socio-culturales (p.e. incomprensión del rol de la investigación tecnológica) que impiden la eficacia y la competitividad.
En lo que respecta a la consideración de la economía como “quizás la actividad más antigua y noble”, cabe mencionar que no sólo es la más antigua, sino una de las preocupaciones constantes del ser humano. Es más, en nuestro país recibimos diariamente lecciones de economía, en la que se nos explica lo que está pasando en nuestro país, y se analiza el fracaso de la política económica impuesta después de la invasión europea. Tan numerosas son las lecciones, que muchos terminan creyéndose economistas en potencia. Así, en microbuses y salas de espera, se habla principalmente de economía o de lo que se cree que es economía.
Es cierto que las verdades científicas son efímeras y que las predicciones científicas tienen márgenes de error. Pero la física cuántica calcula la distribución de probabilidades de las variables que describen un sistema. Entiendo que la economía debería decirnos lo mismo, pero no es eso lo que escuchamos. La comprobación de la distribución de probabilidades en física implica la medición de una magnitud física en un conjunto estadísticamente representativo de sistemas. En la economía, la política económica se aplica a un solo sistema socioeconómico. No se puede repetir diez veces las mismas medidas sobre un mismo sistema o sistemas similares para ver la distribución de los resultados.
Por otro lado, los márgenes de error en física corresponden a los métodos o instrumentos de medición de determinada variable. Cuando los resultados de un experimento, con sus márgenes de error, salen de las probabilidades indicadas por una teoría, dicha teoría es desechada. Sería interesante que un economista nos señale predicciones de distribución de probabilidades, en las que tome en cuenta las incertidumbres en sus variables. Asimismo, valdría la pena enumerar las teorías económicas que han fracasado y aquellas que las han remplazado. De repente la lista dependerá del economista.
En cuanto a la utilización buena o mala de la ciencia, cabe señalar que, ciertamente, usando las ciencias físicas, algunos decidieron construir la bomba atómica para destrucción de la vida y lo lograron. Si la economía fuera una ciencia como la física –reitero- con incertidumbres cuantificables, los resultados que tenemos en nuestro país demostrarían que los economistas profesionales o aficionados buscaron nuestra destrucción económica. Si aceptamos que los profesionales o aficionados economistas, sólo se pusieron al servicio de los gobernantes (políticas económicas) tendríamos que concluir que fueron cómplices de esos gobernantes.
Prefiero creer que los economistas no logran controlar las variables económicas que caracterizan la evolución de nuestra realidad, y que algún día lograrán comprenderla mejor.