16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 9 de abril de 1991

Cóctel de virus y bacterias

A raíz de la epidemia del cólera loa políticos se han convertido en especialistas en el tema. Pero es útil también echar un vistazo a las investigaciones científicas realizadas antes que el cólera se manifieste en nuestro país.

Como todo el mundo sabe, a través de las aguas servidas, el mar ha sido el destino de todo tipo de residuos. A esas aguas llegan agentes de una serie de enfermedades virales como la hepatitis y la poliomielitis, fúngicas, parasitarias como amebas y huevos de gusanos o bacterias. Según los investigadores M. Gauthier y V. Breittmayer, en las playas se encuentran bacterias entéricas, algunas de las cuales producen fiebres tifoideas y para tifoideas, cólera, gastroenteritis y diarreas. Las bacterias no entéricas pueden ser patógenas, como los estafilococos y el bacilo piociánico ("La pollution bactérienne de la mer", La Recherche julio-agosto 1990).

Para los bañistas en el mar, rondan riesgos de rinitis, sinusitis, otitis, exemas, vaginitis. Aún no parecen definidos los riesgos de enfermedades entéricas. Para los consumidores de los mol use os y peces existe el riesgo de las salmonelosis, vibriois y el conjunto de gastroenteritis.
Muchos piensan que en el mar no sobreviven las bacterias. En realidad, hasta hace unos 20 años, debido a su baja temperatura, su salinidad y pobreza en materia orgánica, se pensaba que el mar destruía las bacterias - entre ellas las patógenas- en horas o semanas, según sus especies. Sin embargo, a fines de lósanos 80 el equipo científico de R. R. Colwell, de la Universidad de Maryland, demostró que las bacterias patógenas evolucionan -como sucede con las bacterias marinas - hacia un estado de letargo,una especie d« adormecimiento. Recientemente el equipo de M. Gauthier y V. Breittmayer demostró que algunas aguas marinas ricas en elementos nutritivos y elevada concentración de algas, o algunos sedimentos costeros se comportan como reserva» de bacterias entéricas patógenas, dando lugar a células más resistentes a las condiciones marinas.

Para efectos de salubridad, salud pública, debemos saber que R. Colwell y colaboradores han demostrado que ciertas células letárgicas del vibrión del cólera, entre otras, podían ser resucitadas mediante su introducción en el intestina del conejo, en el que inducía a una infección colérica después de un largo tiempo de estado latente. Por lo tanto, las formas letárgicas de estas bacterias continuaban siendo virulentas. Sin embargo, los investiga dores hacen notar que las responsables de la virulencia observada pueden ser las células no letárgicas residuales.

Por otro lado, según los especialistas, es posible que una evolución genética dé lugar a bacterias mas resistentes al medio marino e incluso resistentes a los agentes terapéuticos antibacterianos.

Aunque los riesgos del simple baño en las playas no están bien establecidos -debido a las pequeñas cantidades de bacterias involucradas y al efecto bactericida de la luz solar- el consumo de moluscos, crustáceos y peces infectados crudos constituye un verdadero riesgo para la salud (La Recherche, enero 1991).
Podemos concluir diciendo que el cólera es un tema ampliamente estudiado en el mundo y que las discusiones llevadas en nuestro país obedecen mayormente a criterio» económicos y políticos y a las "especiales condiciones sanitarias en las que vivimos.