16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La república, 5 de junio de 1991

ECONOMÍA ECOLÓGICA
Los desastres a mediano plazo

En nuestro país,la mayoría de los proyectos ejecutados no han sido estudiados seriamente. La razón es simple; siempre se ha tomado decisiones mirando el corto plazo. De esa forma a la larga hemos saliendo perdiendo en contratos firmados bajo presión por las necesidades diarias, sin tomarse en cuenta los daños del medio ambiente. Este aspecto es de tal gravedad que provoca la preocupación de la humanidad entera, que toma conciencia de tales irreparables daños. El asunto no se analiza en “términos sofisticados”- como algunos califican a los criterio ecológicos- sino también en términos económicos precisos.

Desafortunadamente, nadie ha evaluado los efectos irreversibles de las actividades industriales y de extracción de materias primas en nuestro país. Por ello como ilustración mencionaremos algunas estimaciones hechas sobre los daños anuales que producen las actividades industriales en Alemania Federal (Science et Technologie, junio 1989). En términos monetarios, anualmente los daños son veinte mil millones de dólares por polución del aire, ocho millones de dólares por polución del agua, dos mil millones de dólares por destrucción de suelos, dos mil millones de dólares por ruido. En estas evaluaciones no se han tomado en cuenta “la desaparición de numerosas especies y los daños psicosociales, los que son imposibles de precisar”, afirma Gunther Schneider, director general del medio ambiente de la Comunidad Europea.

En nuestro país, por necesidad de dólares, hemos recibido todo tipo de empresas que se llevan materias primas y dejan nuestros suelos destruidos para siempre. Cabe preguntarse si lo que dejamos de percibir aguas y lugares turísticos es tomado en cuenta en los cálculos de los contratos.
En la masona hay otros aspectos no menos graves.
Muchas comunidades indígenas viven aisladas de los “países oficiales”, pero éstas reciben la visita de empresas que destruyen su habitat y se llevan la riqueza natural.

Otro de los problemas relacionados con el medio ambiente es el de los desechos. En Estados Unidos ha nacido el llamado síndrome NIMBY ( Not in my backyard”, es decir: No en mi patio trasero), que indica el rechazo a los desechos industriales. En este aspecto aún existe una mentalidad colonial en las relaciones norte- sur. En 1988 se reveló la existencia de proyectos de exportación de desechos europeos y norteamericanos hacia el África. Por algunas centenas de millones de dólares se planeaba dejar decenas de millones de toneladas de desechos industriales europeos y norteamericanos. Otra horma- camuflada y legal- de dejar los desechos es instalando las industrias sucias en los propios países no desarrollados. De esa forma se llevan los productos limpios, y dejan la basura.


En ese contexto está naciendo una serie de organizaciones ecologistas, la mayoría de las cuales esta compuesta por gente con buena voluntad y algunas con puro contenido político en oposición cerrada a todo avance tecnológico. Paralelamente se fortalecen o nacen carreras ecologistas, las que implican una serie de disciplinas científicas.

Actualmente tenemos retraso, el que se nota por ejemplo en la falta de informes técnicos sobre las consecuencias que traería el contrato entre Texas Crude y Petroperu sobre la Reserva Nacional Pacaya- Samiria. Ello no ha impedido una intensa polémica, , lo que a permitido afirmar al Ministro de Energía y Minas que el debate se agotó- sin haberse esclarecido nada.