16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La república, 12 de junio de 1991

¿Hambre o veneno?

E1 uso de pesticidas se ha difundido para aumentar la producción en la agricultura. Pero el uso de productos químicos resulta ser peligroso para los seres humanos. En los países industrializados, aun cuando se tiene medios para reducir las víctimas, se está restringiendo su aplicación. Ante esta dificultad, los productores aumentan sus ventas hacia un mejor y necesitado comprador: el Tercer Mundo.

En 1990 California se convirtió en un terreno de batalla en torno a los pesticidas, en el que los grupos interesados gastaron 16 millones de dólares para convencer a los electores que eliminar los pesticidas sería quebrar la economía. Sin embargo, la gubernamental Agencia para la Protección del Medio Ambiente (EPA) está analizando el problema y se prevé que muchos serán proscritos (New Scientist, 2 de marzo 1991).
Entre los herbicidas y los pesticidas, estos últimos son los más peligrosos para el hombre y los animales. En California aumentó la gravedad del problema debido a que muchas víctimas no habían inglés y otras no van al médico.

Pero los agricultores del Tercer Mundo no necesitan ir a California para ser atacados por los insecticidas, los insecticidas van al Tercer Mundo. En 1989, la Organización Mundial para la Salud estimó que los pesticidas envenenan 3 millones de personas, causando muerte en 1 de cada 14 casos.

Uno de los más baratos pesticidas usados para el mercado interno es el DDT. Para la exportación se usa pesticidas modernos como los organofosfatos y carbamatos que se desactivan más rápidamente. Ello en vista que EE.UU. comienza a prohibir la entrada de productores con residuos de pesticidas. Además, los pesticidas modernos son más efectivos contra los insectos que son ahora resistentes al DDT.
Sin embargo, contra los pesticidas modernos, los insectos desarrollan una resistencia creciente, obligando la producción de nuevos y más poderosos pesticidas. Es una guerra en la que el enemigo desarrolla cada vez mayor resistencia.
Varias organizaciones internacionales están promoviendo la reducción o el uso menos dañino posible de los pesticidas.
La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha establecido algunas reglas para la elaboración y manipulación de pesticidas. Se sugiere que las compañías productoras deberían señalar claramente el procedimiento en el uso de sus pesticidas. Por otro lado, la Agencia Internacional para el desarrollo dejó de financiar el uso de pesticidas proscritos en EE.UU.

Los investigadores científicos, preocupados por el problema, están buscando nuevas formas de luchar contra los insectos. La biología molecular abre la posibilidad de añadir a las plantas una función pesticida propia, mediante la transferencia de un gen del Bacillus Thurengiensis, una bacteria que se encuentra en el suelo, así como en el tomate, maíz y algodón. Las toxinas producidas por la bacteria han sido experimentadas con éxito. Sin embargo, siempre existe la posibilidad que las plagas desarrollen resistencia contra sus nuevos enemigos. Como vemos, la guerra no ha terminado.

Como en muchos otros campos, el persistente uso de los pesticidas responde a necesidades económicas, las que priman sobre los riesgos. En países con deficiencia alimentaria, el problema es aun más grave porque mucha, gente no tiene para comer ni siquiera productos contaminados. ¿Estaremos ante el dilema de morir de hambre O morir envenenados?