La república, 3 de julio de 1991
Más riesgos que lo pensado
La medicina moderna es un claro ejemplo de la forma cómo el hombre obtiene beneficios de la ciencia y la tecnología a cambio de ciertos riesgos. Los rayos X conllevan riesgos que pueden disminuir con la aplicación de la tecnología moderna. Cabe preguntarse si en nuestro país usamos los rayos X con la debida seguridad.
Los rayos X, descubiertos en 1895 por Wilhelm Roentgen, son producidos por electrones muy veloces que son frenados bruscamente por un material. El principio de la radiografía se basa en la capacidad de absorción de algunas estructuras opacas del cuerpo humano –por ejemplo huesos- en comparación con lo que sucede con los tejidos blandos que son más o menos transparentes. Como los rayos X son absorbidos por los materiales opacos, los rayos que pasan revelan su estructura.
¿Cuan seguro es el uso de rayos X en medicina? Es una pregunta pocas veces planteada, porque el beneficio del diagnóstico es tan evidente que uno no vacila en tomarse una radiografía en caso necesario. El hecho es que los rayos X conllevan riesgos. Por ejemplo, se ha mostrado que un uso exagerado de mamografías aumenta en forma alarmante los casos de cáncer en las mujeres. En EE.UU., a mitad de los años 70, hubo pánico por el aumento de casos dé cáncer de pecho. Ello se debió a la demanda de mamografía y a la falta de formación de los médicos que la aplicaban. El mal uso de la radiografía fue condenado como totalmente irresponsable y fue descrito como una "clara ilustración del incontrolado uso de la radiación que para la población es más peligroso que todas las pruebas de bombas nucleares y la generación de energía nuclear" (How Safe is Safe? Radiation, Dr. Barrie Lambert, 1990).
La humanidad vive preocupada por su seguridad, pero muchos enrocan su atención en lo que parece espectacular, como es por ejemplo el riesgo de las centrales nucleares, pero no se preocupan por disminuir de los riesgos de algo tan común como los rayos X. Olvidan también que ver televisión conlleva - aunque en pequeña medida- riesgos adicionales de cáncer.
La importancia del tema es más evidente cuando se sabe que el peligro aumenta exageradamente cuando se usa equipos viejos o técnicamente defectuosos. En ese sentido, cabe saber que en los países industrializados es mucho más barato disminuir los riesgos de cáncer mejorando y naciendo una buena revisión de los equipos de rayos X que buscando bajar la dosis debida a las centrales nucleares.
En nuestro país tenemos numerosos equipos de rayos X completamente obsoletos o en mal estado. Por ello, cuando uno se toma una radiografía debería asegurarse que tanto el equipo como el operador tienen las licencias respectivas. Cabe señalar que los propios operadores corren riesgos originados por las dosis de radiación que reciben por su trabajo.
Es necesario conocer que el concepto de seguridad toma en cuenta la relación entre el riesgo y el beneficio. En el caso de los rayos X, éstos están limitados a los usuarios del tratamiento (muchos riesgos tecnológicos recaen sobre gente que no obtiene beneficio alguno, lo que es inaceptable). Aún así, debe usarse los conocimientos actuales para que se brinde el mismo servicio con la mayor seguridad. A ello se dedican los físicos especializados que regularmente ofrecen cursos en el Centro Superior de Estudios Nucleares del IPEN con vista al licenciamiento de operadores.