16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 06 de septiembre de 1991

Alarma por la ciencia en USA

El físico norteamericano León Lederman, premio Nóbel 1988, a fines de año pasado, nos hacía partícipes de sus preocupaciones por la declinación de la ciencia en EE.UU. (Saber, L.R. 09-12-90). Hoy su “grito de alarma” ha creado enorme preocupación en ese país (revista Time, 26 de agosto 1991).

Lederman nos decía que, a partir de 1968, comenzó una declinación en el espíritu de innovación de EE.UU., en el cambio de interés de los estudiantes por temas fuera de la ciencia.

“En la década del 70 hubo dificultades en la obtención de fondos y la pérdida del momentum en ciencia y educación, adquirido después de la Segunda Guerra Mundial, y realimentada por el lanzamiento del Sputnik”, declaraba el científico para la República.

“Ello fue seguido por el inicio de una real competencia, con la participación de otras naciones. Muchos productos de la tecnología norteamericana fueron sobrepasados por otros”, añadió Lederman, para luego mostrar su desacuerdo con el cortoplacismo que se instala en EE.UU., ante la pérdida de liderazgo científico y tecnológico.

La declinación de la ciencia y la tecnología norteamericana ha sido agravada por accidentes –como el de Three Mile Island y el del Challenger- que mellaron la confianza de la sociedad en la ciencia.

Time señala que ello pone en peligro la capacidad innovadora que hizo grande la ciencia en EE.UU. Después de la II Guerra Mundial, EE.UU. dominó el átomo, venció la polio, creó el láser, el transistor, el microchip, la computadora. Entró a los secretos del código genético y a la tecnología genética.

La ciencia de EE.UU. participó activamente en la física fundamental, que resolvió el misterio de los quásares, construyó robots. Para culminar el éxito, puso al hombre sobre la Luna. La ciencia norteamericana dominó el mundo. Hoy parece debatirse entre la vida y la vegetación.

Recientemente, León Lederman ha dirigido una comisión de observación de investigación en 50 universidades norteamericanas. Los reducidos fondos para los proyectos de investigación y la desmoralización de los investigadores hace decir a Lederman cosas como “nunca he visto algo parecido en mis 40 años de ciencia”; “ello levanta serias interrogantes sobre el futuro de la ciencia en EE.UU.”.

Según Lederman, los fondos federales en 1990 para ciencia básica y aplicada es sólo 20% superior a los invertidos en 1968, mientras que hay el doble de investigadores con el grado de Ph.D.

Lederman cree que para salvar la ciencia norteamericana debe invertirse el doble de lo que se invirtió en 1968. Para los políticos, este remedio no parece bueno. Algunos señalan que “los científicos atraviesan por tiempos difíciles, pero también los desposeídos”.

Los que piensan la ciencia como medio para progresar, señalan que los EE.UU. debe aumentar sus inversiones en ciencia, tanto otorgando dólares como asegurándose que sean gastados apropiadamente.

Frank Press, presidente de la Academia Nacional de Ciencias (NAS) de EE.UU., muestra su acuerdo con la necesidad de restricciones “Ninguna nación puede girar un cheque en blanco para la ciencia”. “En un difícil año de déficit, tenemos que hacer alguna selección.” Pero luego afirma “No podemos parar inversiones en nuestro futuro por los problemas de hoy, o estaremos hipotecando nuestro futuro”. Lo mismo puede decirse para el Perú...