16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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La República, 17 de septiembre de 1991

Patentes y medio ambiente

En estos momentos, en Perú y en el mundo entero, se habla intensamente de propiedad intelectual y patentes, relacionados con los productos de larga y costosa investigación. Paralelamente, el tema de medio ambiente se ha convertido en un punto de discusión entre los países industrializados y los no industrializados. Veamos en qué forma ambos puntos pueden tomarse en cuenta en las relaciones Norte-Sur.
En repetidos foros científico-tecnológicos, los representantes de la industria privada peruana han señalado que la investigación, por ahora (y como antes), tiene prioridad cero. No se hace investigación en la industria privada, y las instituciones de investigación, incluyendo las universidades, están muriendo por inanición.
¿Con qué justificación hoy se movilizan febrilmente los industriales –con la industria farmacéutica a la cabeza- para que el Perú defienda la insostenible posición según la cual no debe pagarse por patentes y propiedad intelectual? En realidad, señores industriales, la disyuntiva no está en pagar o no por usar los resultados de la investigación científica y tecnológica, sino en la decisión del Perú por investigar o no.
La investigación es costosa y demanda mucho esfuerzo, pero, cuando se logra resultados, las inversiones deben ser recuperadas para seguir buscando nuevos conocimientos y nuevos productos. De otra forma, ¿qué cosa podría incentivar la investigación? Bastaría esperar que otros investiguen para usar los resultados de aquellos que tengan éxito. Nuestros antepasados han descubierto una serie de conocimientos sobre la fauna y la flora. Después de la invasión española no se hizo ningún esfuerzo por proseguir las investigaciones; al contrario, se esperó que todo venga de fuera y nos limitamos por rascar la tierra para regalar nuestros recursos naturales. En laboratorios de otros países se investigó y se identificó dónde se encuentra la clave genética de sus extraordinarias propiedades, algunas de las cuales fueron descubiertas antes de la invasión.
La causa de usar sin pagar la investigación está perdida desde el principio, es indefendible. En el mundo se va a respetar la propiedad intelectual y se va a pagar por las patentes: en esa dirección se va. Entonces, señor presidente de la República, señores industriales, señores parlamentarios, Uds. deben conjugar esfuerzos para que la industria privada y el Estado inviertan en ciencia y tecnología, porque nadie nos regalará los resultados de sus investigaciones.
Pero hay otro aspecto del desarrollo tecnológico en el cual no sabemos defender nuestros derechos. Me refiero al deterioro del medio ambiente por el uso de la tecnología, casi exclusivamente para beneficio de los países industrializados. Hay que evaluar los daños al medio ambiente mundial que produce la emisión de contaminantes de la industria mundial y la proporción en que cada país contribuye a esa contaminación, para indemnizar a los países afectados. Es más, nuestros recursos naturales producen beneficios a la humanidad. Por ejemplo, nuestra amazonía contribuye en el oxígeno mundial que permite la vida. ¿Recibimos algo por ello?
Dejémonos pues de reclamar dudosos derechos –resultados de investigaciones de otros- y reclamemos los verdaderos –indemnización por deterioro del medio ambiente.