16 Mayo, 2004
Físico nuclear
Articulos


La república, 11 de junio de 1992

CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Centro de aplicaciones a la realidad del país

El 12 de junio de 1992, el IPEN y la UNI firmarán un trascendental convenio de cooperación, para intensificar las aplicaciones avanzadas de la ciencia y la tecnología en la solución de los diversos problemas del país. Ambas instituciones conjugarán sus infraestructuras físicas y humanas para fundar el Organismo No Gubernamental con el nombre de Centro de Aplicaciones Científicas y Tecnológicas (CAVyT).

El IPEN, sin duda alguna cuenta con la mayor inversión en infraestructura. Se estima que la inversión total es de 150 millones de dólares. Cuenta además con profesionales capacitados en diversos países desarrollados. El principal elemento de esa infraestructura es el reactor de investigaciones de 10 megavatios de Huarangal. En San Borja, el IPEN cuenta con un pequeño reactor y un generador para realizar entrenamiento e investigaciones en energía nuclear, física, y química, principalmente. Tiene además una serie de equipos de análisis convencionales no nucleares.

El IPEN, como todos los institutos de investigación del Estado y las universidades, tiene el angustiante problema de los sueldos no competitivos de su personal. Debido a ello, el éxodo de profesionales y técnicos ha sido de tal magnitud que se ha llegado a un punto crítico. Los límites saláriales impuestos a los trabajadores estatales hacen prever lo peor para institutos especializados y de universidades. Más aún, la hasta ahora falta de equipamiento del reactor RP-10 no le permite un funcionamiento adecuado.

La universidad de Ingeniería, por su lado, sufre los problemas más comunes a las instituciones estatales. Sus laboratorios no tienen el apoyo económico para renovarse, ni los profesionales gozan de ingresos saláriales que les permitan sobrevivir. Al mismo tiempo, la UNI es una institución generadora de profesionales de gran calidad, contando en sus aulas con una juventud deseosa de trabajar por el país.

Las características del IPEN y la UNI las convierten en perfectamente complementarias. El IPEN con infraestructura y la UNI como fuentes de nuevas generaciones abiertas al reto científico y tecnológico, y ambas con profesionales preparados para poner en marcha proyectos ambiciosos.

El CACYT estará abierto a nuevos integrantes, con los mismos derechos que los fundadores. Se trata de poner toda la capacidad que el Perú ha capitalizado en nuevas tecnologías para enfrentar al monstruo de la carencia y resolver los problemas de la pobreza.

El CACYT iniciará sus acciones con los proyectos de Planeamiento de Energía y Electricidad, Hidrología, Aplicaciones Industriales de los Radiotrazadores, y de formación e investigación. Se propondrá la integración de cursos nucleares en las carreras científico-tecnológicas del país, usando las instalaciones del generador de neutrones y reactor RP-O de San Borja.

La Universidad Nacional de San Marcos también entrará a conformar el CACYT (ha hecho saber oficialmente sus intereses a través del decano de Ciencias Físicas). Así mismo, al proyecto ya se han unido profesionales de las universidades San Agustín, de Arequipa, y Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque.

Las sociedades científicas en esta nueva etapa del desarrollo del país, caracterizada por la búsqueda de la eficiencia, han promovido y seguirán promoviendo esfuerzos como los que están llevando a la creación del CACYT.